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  La Familia hoy
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marco de situación de la realidad abordada
por la Red Federal de Laicos en la Familia.

En el proceso de diálogo, de unidad, en nuestra patria, de la mano de la Iglesia nuestra Madre y Maestra, las familias nos sentimos particularmente involucradas en construir el proyecto de país que queremos y no querríamos faltar a esta cita con las historia, siendo protagonistas en primera persona, revalorizando el rol de ser la célula madre de la sociedad.

Las familias vivimos hoy en un tiempo donde uno de los signos negativos mas fuertes es la exclusión de la persona ya desde la concepción, familias excluidas por la falta de trabajo de vivienda, de la educación, el dolor de las familias donde los hijos han entrado en el mundo de la droga, el alcohol. También vivimos en un tiempo donde afrontamos a traves de algunos medios de comunicación un persistente ataque frontal a la familia.

Es tan grande el dolor que nos toca vivir a las familias hoy que casi no queremos verlo y lo vivimos casi como una normalidad.

Ante este panorama, nos toca a las familias hacer resaltar con la vida “cotidiana” los valores que le son propios pero no será sin la presencia entre nosotros de Aquel que prometiera “donde dos o mas están unidos en mi nombre Yo estoy en medio de ellos”.

Para ello es necesario rescatar y donar los valores propios de la familia, especialmente el del amor recíproco como en la época de los primeros cristianos para que nos reconozcan por como nos amamos.
La propuesta de trabajar en red es trabajar en unidad, no más solos. También los medios utilizados a favor de las cosas de Dios son importantísimos y pueden ayudarnos a no dejar a nadie solo, ninguna familia sola, formar una red de amor tupida y fuerte siendo “Hogar”, una familia para otra familia “....la familia está fundada en y por el amor, sin el amor no puede vivir, crecer, perfeccionarse como comunidad de personas...” (FC.17).

Este será un espacio para caminar juntos, ayudándonos recíprocamente, aconsejándonos, asesorándonos, enriqueciéndonos con el aporte de las experiencias que hayamos vivido en el campo de la familia poniendo en comunión toda la riqueza de vida, alegría, dolores y en las cuales muchas veces veremos reflejada situaciones que vivimos en nuestra familia.

La meta altísima: devolver la confianza en la grandeza de su misión a las familias.

Tenemos una riqueza inmensa, un capital, un fuego, “el amor en cada familia, en cada hogar”y unidos con el mismo espíritu tendremos el coraje de incendiar con el amor el alma de esta, nuestra querida Patria, contribuyendo al designio que Dios tiene para la humanidad: “Ser una familia”.

Marta Paez de Burset y Tito Burset.