Bergoglio ayer junto a el líder de la CGT
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La Comisión Episcopal de Pastoral Social que preside monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro, destacó -en un mensaje final- que la Semana Social de Mar del Plata demostró que hay “entrañas de ciudadanía” en los argentinos e invitó a seguir trabajando en los distintos ambientes para pasar de “habitantes a ciudadanos”.
Texto completo del mensaje final
Al finalizar esta Semana de Pastoral Social, en Mar del Plata, queremos hacerles llegar un mensaje de solidaridad y esperanza. Obispos y laicos, creyentes y personas de buena voluntad, representando en total a más de quince provincias, nos hemos reunido para ver cómo podemos ser una Nación de ciudadanos y no conformarnos solo con ser un país de 36 millones de habitantes. Ciudadanos, decimos, en sentido amplio, incluyendo a los extranjeros y a los menores de edad que van heredando la ciudadanía. En esta Semana Social hemos ampliado el área de nuestras reflexiones, que solían estar centradas en el tema del trabajo, para abrirnos también a las áreas de la cultura y la política. Ya el año pasado nos dedicamos a reflexionar sobre la cultura del trabajo y cómo la educación debe preparar mejor a los jóvenes. Esto requiere un diálogo, más fecundo entre trabajadores y empresarios. En la semana que concluye, hemos prestado más atención al rostro político de los problemas sociales.
De habitantes a ciudadanos. El habitante pregunta qué va a recibir del estado. El ciudadano, en cambio, se pregunta qué puede aportar él a la comunidad. El habitante se preocupa por “tener” bienes, con frecuencia a costa de los demás. Pero lo importante de “ser” ciudadanos, es tener bienes y compartirlos con los demás. Ahora bien, este espíritu de ciudadanía se va construyendo como un edificio. Comenzamos por la Familia, que es el cimiento, continuamos con la Sociedad local y nos proyectamos así a la Comunidad nacional.
1.- La Familia.
A pesar de las crisis que padece, la familia sigue siendo el fundamento de la sociedad. Allí aprendemos lo que es el bien común, porque la comida que se consigue, mucha o poca, será compartida por todos. Si la casa está fría, la calefacción será para todos, no para uno solo. Aprendemos que la familia nace del corazón de los papás, que nos dieron todo como un regalo. De modo semejante, de la Nación hemos recibido una cultura, una educación, unas ilusiones. Vivir en la Argentina será agradable si nos dedicamos a seguir dando y no a consumir lo que nos dieron. Jesús nos propone en el Evangelio, un ideal de familia que deseamos vivir como cristianos. Las dificultades de la vida pueden alejarnos algo del ideal, pero confiamos en la bondad de Padre celestial. Él desea que continuemos caminando y que nos preocupemos por los hijos, sin desanimarnos por nuestras propias limitaciones. No perdamos el hermoso ideal del Evangelio. No nivelemos hacia abajo, aceptando lo mínimo en salud, educación y vida familiar. Si renunciamos a los sueños, no tendremos fuerza para levantarnos.
2 - La Sociedad civil.
Es la que está formada por las familias, las asociaciones y las comunidades y el primer paso que damos, al salir de la familia, es hacia el barrio, como una segunda escuela de ciudadanía. En esta Semana Social hemos escuchado las experiencias solidarias de diversos grupos que deberían estar más difundidas, ya que la creatividad de los mismos constituye un verdadero capital social. El voluntariado en nuestro país es una gran reserva moral, que nos permite tener “entrañas de ciudadanía”, con espíritu maternal, según la expresión del Cardenal Bergoglio. Hemos escuchado exposiciones de empresarios y de sindicalistas de primer nivel. Ellos nos ayudan a encontrar las raíces de la ciudadanía en la realidad del trabajo. También hemos escuchado a intendentes de ciudades importantes. En el municipio se entretejen las actividades de la Sociedad civil con las del Estado, las preocupaciones barriales con las de la sociedad organizada, lo que nos introduce en el tercer nivel.
3 – La Comunidad nacional
Deseamos que la Iglesia sea la casa de todos, un hogar común para todos los hermanos. Como una mamá se preocupa más por el hijo enfermo, así también la Iglesia mira más a los afligidos. La opción preferencial por los pobres significa que nos ocupamos de todos pero particularmente por los que más sufren, como los desempleados y los enfermos, los migrantes y los aborígenes. Del trabajo en grupos de esta Semana han surgido una serie de propuestas que pueden despertar nuestra imaginación social, aunque el tiempo no ha permitido que sean discutidas y aprobadas cada una; conforman un primer bloque de desafíos y un segundo bloque de propuestas. No son trabajos técnicos pero nos permiten sentir profundamente la amistad social y revivir el espíritu de ciudadanía.
Que la Virgen de Luján nos conceda tener entrañas maternales, que son también entrañas de ciudadanía. Y la Virgen de Aparecida, en Brasil, donde se reunieron obispos de todo el continente con el Papa Benedicto XVI, nos dé entrañas de ciudadanía latinoamericana.
No hay ciudadanía sin democracia
El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, afirmó que “no hay ciudadanía sin democracia” y, en ese sentido, resaltó la “necesidad de fortalecer la sociedad civil y el ámbito de lo público, trabajando en la formación de nuevos liderazgos y promoviendo la participación social”. Oliveri señaló que el “diálogo, la convivencia y el trabajo conjunto entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil son herramientas indispensables para la construcción de ciudadanía”. Como ejemplo, destacó “la articulación de diversos organismos estatales con la Iglesia Católica a través de la Pastoral Social”. En otro tramo de su discurso, el secretario de Culto reivindicó a la política “como uno de los instrumentos más nobles para transformar la realidad y promover ciudadanía” y dijo que “hay que evitar posturas que lleven a la apolítica o a la antipolítica”. Oliveri sostuvo que “el Estado es el principal responsable de garantizar el ejercicio de los derechos que nos hacen ciudadanos: A través de políticas públicas, tiene la capacidad de impulsar el acceso igualitario a la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, la alimentación, el esparcimiento y, fundamentalmente, la organización y el compromiso de todos los ciudadanos”. Enfatizó que “desde 2003, el gobierno nacional viene generando las condiciones por una ciudadanía plena con inclusión social”. Reconoció que “el mayor desafío es lograr que los números favorables de la macroeconomía repercutan directamente en una más justa distribución de la riqueza”. El funcionario concluyó su exposición proponiendo avanzar hacia “la universalización de los derechos, de acuerdo al principio de que todo ciudadano, en su condición de ser humano, merece ser reconocido en su dignidad. Puntualizó “que la realización de cada persona sólo es posible en el marco de una sociedad más justa y más integrada”.
Propuestas y desafíos
El padre Ignacio Pérez del Viso leyó previamente los “desafíos” y “propuestas” en materia socio-política de los participantes, que hacen hincapié en el fortalecimiento de la democracia y la cultura política, la búsqueda de un auténtico federalismo, la recuperación de la dignidad del trabajo, la globalización de la solidaridad y el fomento de la formación cívica, entre otras.+
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