
Necesitamos hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula lo es al polo (Elena de White)
Categorías : General

Necesitamos hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula lo es al polo (Elena de White)
12 de junio de 2007
En conmemoración del Dia Mundial Contra el Trabajo infantil el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE), conjuntamente con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, la Confederación General del Trabajo (CGT), la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines (UITA) y las entidades pertenecientes al sector agropecuario, llevará adelante, el próximo martes 12 de Junio a las 12 hs. en el auditorio de su Sede Central, sita en San Martín 588 de la Capital Federal, una Conferencia de prensa sobre la lucha contra el trabajo rural infantil.
En el mismo acto, tendrá lugar la firma del “Protocolo de Intención para la Erradicación del Trabajo Infantil en la Agricultura“, el cual compromete a todos los firmantes a trabajar en forma articulada para diseñar y poner en marcha planes, programas y proyectos que desalienten la toma de mano de obra infantil en toda la cadena de valor que integra el sector rural.
El trabajo infantil es una de las peores formas de explotación y abuso. Pone en peligro la salud, seguridad y educación de los más chicos, al mismo tiempo que atenta contra su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
La Comisión fue creada para actuar en favor de la abolición del trabajo infantil. En este marco resulta de aplicación el Convenio Nº 138 de la OIT, ratificado por la Ley Nº 24.650, que establece que “Todo miembro para el cual esté en vigor este convenio se compromete a seguir una política nacional que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños.” Esta Comisión fue creada por el Decreto Nº 719/00, del 25 de agosto de 2000, en el ámbito del Ministerio de Trabajo Empleo y Formación de Recursos Humanos.
El Decreto Nº 719/00 establece que el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, ejercerá la presidencia de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil.
Los trabajadores son el patrimonio más valioso de la empresa…
asegura el Papa
En un encuentro con Jóvenes Empresarios de la Industria Italiana
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 28 mayo 2007 (ZENIT.org).-
Benedicto XVI ha explicado a Jóvenes Empresarios de la Confederación General de la Industria Italiana (Confindustria) que los trabajadores son el patrimonio más valioso de la empresa.
«La vida humana y sus valores tienen que ser siempre el principio y el fin de la economía», explicó el pontífice a estos jóvenes que no son sólo el futuro sino también el presente de la economía italiana.
En su discurso, el obispo de Roma señaló que «toda empresa tiene que considerase en primer lugar como un conjunto de personas, a las que hay que respetar en sus derechos y en su dignidad».
En este sentido, el Papa explicó que «es indispensable que la referencia última de toda acción económica sea el bien común y las legítimas expectativas del ser humano».
Desde este punto de vista, ilustró el valor que tiene el beneficio en el buen funcionamiento de una empresa.
Citando el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, explicó
«Los empresarios y los dirigentes no pueden tener en cuenta exclusivamente el objetivo económico de la empresa, los criterios de la eficiencia económica, las exigencias del cuidado del “capital” como conjunto de medios de producción: el respeto concreto de la dignidad humana de los trabajadores que laboran en la empresa, es también su deber preciso».
«Las personas –añadió el Papa– constituyen el patrimonio más valioso de la empresa, el factor decisivo de la producción».
«En las grandes decisiones estratégicas y financieras, de adquisición o de venta, de reajuste o cierre de instalaciones, en la política de fusiones, los criterios no pueden ser exclusivamente de naturaleza financiera o comercial», dijo.
Por este motivo, Benedicto XVI pidió que «la actividad laboral vuelva a ser el ámbito en el que el ser humano pueda realizar sus propias facultades, usando toda su capacidad e ingenio personales».
«Depende en gran parte de vosotros, empresarios, el crear las condiciones favorables para que esto suceda», señaló.
El Santo Padre reconoció que este objetivo «no es fácil, dado que el mundo del trabajo se caracteriza por una intensa y perdurable crisis», por este motivo, pidió a los jóvenes empresarios que no ahorren esfuerzos «para salvaguardar el empleo, en particular el de los jóvenes».
«Para construir el propio futuro con confianza, tienen que poder contar con una fuente de de ingresos segura para ellos y para sus seres queridos», concluyó.
ZS07052801.
Artículo de Opinión.
Mirada de la CGT sobre la capacitación y formación de los Trabajadores. Conceptos compartidos el año 2006 durante el encuentro de la Semana Social organizado por la Pastoral Social en Mar del Plata.
MIRADA DESDE LA CGT SOBRE LA EDUCACIÓN TÉCNICA Y LA FORMACIÓN PARA EL TRABAJO PRESENTE Y FUTURO
Ernesto Adolfo Rios (*)
Señor Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, señora Directora Ejecutiva del Instituto Nacional de Educación Tecnológica, Excelencias Reverendísimas, señoras y señores, compañeras y compañeros: Traigo el saludo del Secretario General de la Confederación General del Trabajo, compañero Hugo Antonio Moyano, y del Secretario de Cultura, Ciencia y Técnica, compañero Vicente Mastrocola, que me han confiado la responsabilidad de expresar ante ustedes el sentir y el pensar de la C. G. T. sobre la educación técnica y su importancia estratégica para la Argentina del presente y del futuro.
Antes de entrar en materia, y agradeciendo la invitación a participar de este importante ámbito, unas breves reflexiones -en el sentido de la reflexa que nos enseñaba Baltasar Gracián- aprovechando la posibilidad de diálogo que nos brinda la “Semana Social“; diálogo cordial que es tan poco frecuente, y a la vez tan necesario, en nuestro país.
Una epistemóloga argentina, investigadora intuitiva del fenómeno de la burocracia, calificaba al mundo de hoy con estas magistrales y duras palabras: “La humanidad esta viviendo días tremendos: un frío materialismo quiere burlarse de la ternura, una hostil solemnidad quiere alejar a los hombres de la humana sencillez que hace cordiales y sensibles a los corazones; mezquinas ambiciones han hecho olvidar ese encanto inefable de las pequeñas cosas humildes que nos rodean. Y el hombre, que tenia amor, se ha convertido en el hombre indiferente; y el hombre que creaba se ha transformado en el hombre que destruye“.
El comienzo de todo diálogo social, entonces, debe tener y tomar en cuenta al hombre -y hablamos de “hombre” en su sentido genérico de varón y mujer- en su justa medida, devolviéndole “la fe en su misión”.
Un genuino humanismo debe ser el trasfondo ideológico de nuestras acciones institucionales: no aquel humanismo que pone al hombre como “medida de todas las cosas” y lo individualiza, desligándolo de su verdadera esencia, sino ese genuino humanismo que, como lo señalara el Presidente filósofo, le marca al hombre un eje horizontal hacia el “tu” y la “comunidad”, y un eje vertical, que responde al reclamo de la trascendencia.
Es necesario, pues, clarificar desde la atalaya ideológica, desde el mirador filosófico desde donde escudriñamos la realidad, para poder acertar en nuestra tarea, y no caer en los equívocos conceptuales y en las trampas terminológicas que la guerra semántica de la globalización nos tiende.
La importancia de la palabra debe ser valorizada (”En principio fue el Verbo…” ) de la misma manera que hay que denunciar que el desgastamiento de algunos términos llevan implícita la deshumanización del hombre.
En tal sentido, en la Secretaría de Cultura, Ciencia y Técnica de la Confederación General del Trabajo, desde la Escuela Sindical que tengo el honor de dirigir, hemos erradicado de nuestro uso cotidiano vocablos confusionistas.
La tan remanida expresión “recursos humanos” es uno de ellos: “si son humanos -decimos- no son recursos“… Aquí campea la visión instrumental del hombre: no ya la creatura hecha “a imagen y semejanza de Dios”, sino una herramienta más del proceso productivo…
Lo mismo ocurre con la también meneada expresión “capacitación“. La “capacitación” se dirige a lo instrumental, y no puede ser concebida correctamente sino en el ámbito principal de la “formación” del hombre, que engloba a todo su ser en un marco educativo y cultural.
Por eso, si hablamos de “capacitación” sola y exclusivamente, sin referirla a la “formación”, sin tener en cuenta la educación y sin tener en cuenta la cultura, estamos potenciando la degradación del hombre a un mero “instrumento del mercado”, negándole en la práctica su trascendente dignidad…
Esto es -así lo entendemos- el esquema conceptual que hay que tener en cuenta antes de adentrarnos en temas como los que nos convoca esta “Semana Social” a tratar. La historia del movimiento obrero argentino, en general, y de la Confederación General del Trabajo, en particular, es una historia muy larga -no voy a detenerme aquí en consideraciones de hechos puntuales que ustedes conocen seguramente mejor que yo- con muchos aciertos y seguramente también muchos errores.
Los dirigentes sociales no escapan hoy a la crisis generalizada que padece toda la dirigencia argentina.
Sin embargo, es importante rescatar y resaltar esta apuesta al futuro de la C. G. T., preocupándose y ocupándose de la educación, con un sentido integral.
Durante mucho tiempo, se pensó siempre en los ámbitos sindicales que la educación, el problema educativo, era un tema exclusivo de los gremios docentes, y vinculado a la reivindicación salarial de los trabajadores de la educación.
Hoy, para la Confederación General del Trabajo, la educación se ha convertido en un tema estratégico, desde el momento que ha recuperado el protagonismo institucional que le corresponde en nuestra sociedad, alejándose de ser la “comisión de reclamos” a la que se pretendía arrojarla.
Más allá de que la reivindicación salarial y de las condiciones dignas de labor de los compañeros trabajadores de la educación sea un baluarte de nuestra lucha, la educación es algo que afecta a todos los trabajadores argentinos: afecta a los trabajadores de la educación en el ámbito en que se desenvuelven, afecta a los trabajadores en su derecho a la formación permanente, y afecta además -y principalmente- a los hijos y a los nietos de los trabajadores… Y nos afecta a todos como sociedad.
Entendiendo que con la educación se juega el futuro de la Patria, la C. G. T., a través de su Secretaría de Cultura, Ciencia y Técnica, ha nucleado a los gremios docentes afiliados a nuestra central obrera, a los efectos de pergeñar juntos iniciativas de políticas de acción. En tal sentido, se está elaborando un “Borrador de ideas” para aportar al necesario debate de una “Ley Nacional de Educación”; debate que debe ser amplio, plural, abierto y generoso. Ninguna ley -ni la ley de educación, ni la ley de pasantías que esta dando vueltas por allí- puede ser construida en la cerrazón del gabinete tecnocrático de unos pocos (por mas solvencia técnica que tengan) cuando toca aspectos vitales de la sociedad, ni circunscripta a los intereses de gobiernos y mayorías circunstanciales. La iniciativa de este gobierno, al buscar el consenso a través del diálogo para una Ley Nacional de Educación, es loable e histórica: ya hemos visto los argentinos como, en aras de un megalómano “tercer movimiento histórico”, se desaprovechó el esfuerzo -y el consenso- del “Congreso Pedagógico Nacional” porque sus conclusiones no le convenían al gobierno de turno…
Fruto del consenso y el diálogo institucionales -de los que tenemos que hacer una práctica cotidiana- ha sido la reciente y también histórica “Ley de Educación Técnico Profesional”, que devolvió a nuestro país el marco normativo de esas instituciones educativas centrales para un modelo productivo de corte nacional.
Y menciono esto expresamente aquí, señalando que la Confederación General del Trabajo ha estado desde el primer momento en la discusión de la Ley de Educación Técnico Profesional, aportando ideas y buscando soluciones; pero fundamentalmente para resaltar, reconocer y expresar públicamente nuestra gratitud y nuestro homenaje a la Lic. María Rosa Almandoz, Directora Ejecutiva del I. N. E. T., cuya voluntad política permitió que esa Ley de Educación Técnico Profesional recogiera lo mejor del encuentro de ideas de todos las instituciones (sindicales, empresariales, oficiales) que participamos en ese diálogo…
La Secretaría de Cultura, Ciencia y Técnica de la C. G. T., además, participa como miembro pleno en el “Grupo de Trabajo de Educación” convocado por la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (O. R. I. T.) de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (C. I. O. S. L.) En dicho foro ha presentado el tema de la educación técnica en nuestros países como un aspecto central de la preocupación sindical.
Estas cosas que aquí comentamos, los importantes logros que ustedes han traído para compartir en esta “Semana Social”, no salen habitualmente en los medios: los medios, cuando se ocupan de algunas de nuestros instituciones, lo hacen generalmente por algún escándalo que involucra “de la cintura para abajo” a nuestros dirigentes, y poco les importa lo que se logra con el esfuerzo “de la cintura para arriba”.
Por eso, permítaseme una digresión, para no dejar pasar los comentarios aquí manifestados, que responden a mi juicio a esa misma lógica mediática “amarillista”, y se refieren a las cuestiones “non sanctas” del sindicalismo.
Voy a referirme, si ustedes me lo permiten, a todas las cuestiones “non sanctas” del sindicalismo.
Pero antes, por una cuestión de jerarquías -y además como católico- para hablar de las cuestiones “non sanctas” del sindicalismo empezaré haciendo referencia a las cuestiones “non sanctas” de la Iglesia.
Y lo haré trayendo ante ustedes las palabras de un hombre, un gran hombre, cuyo retrato preside mi despacho. Este hombre señalaba que le preocupaba poco la historia de la Iglesia, en medio de todas sus miserias, porque creía en la comunión de los Santos, y los santos, desde los tiempos de Cristo, “convivían con la miseria y caminaban a pie enjuto con ella”, tratando de redimirla. La historia de la Iglesia, decía, “sólo demuestra que la nave de Pedro ha surcado muchos décadas de la historia con tripulación pirata, pero ni aún entregando su gobierno a la hez de la humanidad degradada -repárese en estas fuertes palabras- han conseguido las puertas del infierno torcer su destino, ni hundirla en la tempestad…”
El autor de estas palabras fue el doctor Albino Luciani y Tancón, nuestro Papa Juan Pablo I…
Siempre me han ayudado estas palabras de ese gran Pontífice -cuya muerte repentina, y las especulaciones sobre ella, ocultaron adrede la riqueza de una vida de cristiano valor- para dirimir ante las críticas malintencionadas lo esencial de lo accesorio, para entender que la debilidad humana está presente siempre -y si en la Iglesia, ¿cómo no en el sindicalismo?- pero que lo importante verdaderamente no son las fallas humanas, sino la Redención, cuyo mandamiento supremo es la Caridad…
(”Que arroje la primera piedra aquel que esté libre de pecado” señaló Nuestro Señor. Y así como “no hay santo sin pasado, no hay pecador sin futuro…” Y aquí lo somos todos. Y termino la digresión)
Rescato y resalto nuevamente este regalo que la Comisión Episcopal de Pastoral no ha brindado, de poder participar institucionalmente en esta “Semana Social”.
Esta posibilidad que tenemos de estar aquí, hoy, juntos, tratando de reflexionar, e intercambiando ideas, opiniones, realizaciones, es sumamente importante, y es un jalón más para que los argentinos aprendamos que el “diálogo social” no es sólo una frase hecha, sino que puede -y debe- hacerse una realidad palpable.
El movimiento obrero argentino, desde casi sus orígenes, reconoce una filiación nacional y popular, profundamente cristiana y humanista: abreva en la fe cristiana sus valores y principios.
Esta unidad de concepción se manifiesta también en una unidad de acción. No sólo en las manifestaciones (la Cruz de Cristo y la imagen de Nuestra Señora de Luján presidiendo nuestros sindicatos) sino fundamentalmente en los hechos concretos. Por eso no es casual que cuando nuestro país estaba al borde de la desintegración, allá por el año 2001, fueron las obras sociales sindicales y la obra de Cáritas las que se ocuparon de los más pobres…
Tenemos que aprender, como católicos y como sindicalistas, a no avergonzarnos de nuestros logros. Compartiendo valores y principios -y una misma Fe- parafraseando a la poeta, “Tenemos que aprender a no temernos, y a no asustarnos, y a estar seguros. Y a no causarnos daño.”
Tenemos que empezar a compartir y a discutir, a dialogar y a construir: todo ello en conjunto.
Reciban, entonces, en nombre de la Confederación General del Trabajo, el saludo, las felicitaciones y la adhesión a esta “Semana Social”. Y el compromiso en serio de trabajar todos juntos por nuestro país.
Muchas gracias.
(*) Director de la Escuela Sindical y Coordinador Académico en la Secretaría de Cultura, Ciencia y Técnica de la Confederación General del Trabajo. Consejero, en representación del movimiento obrero, del Consejo Nacional de Educación, Trabajo y Producción (Co. N. E. T. y P.) del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Miembro del Grupo de Trabajo de Educación de la CIOSL/ORIT.