28/05/2007

Comunidades Eclesiales de Trabajadores

Del Boletín de la V Conferencia. ..

Necesitamos Iglesias laicales…

En torno a la Misión Continental , Mons. Garachana,  CMF, Obispo de San Pedro Sula (Honduras), precisó que el sujeto de esta Misión es todo el pueblo de Dios. “ Es tarea de todos, principalmente de los Laicos, que son la mayoría de la Iglesia. Quienes animen las Comunidades Eclesiales de Base, quienes prediquen deben ser los laicos, en comunión con sus párrocos porque necesitamos iglesias laicales ”.

Monseñor Jorge Ferreira da Costa Ortiga, puntualizó que los tiempos actuales no son tiempos de doctrinas ni de lenguajes dogmáticos

Hay que hablar menos y vivir con más amor. La Iglesia debe estar al servicio de la VIDA. Para que los pueblos tengan VIDA y la tengan en ABUNDANCIA ”, concluyó.

Monseñor Jorge Ferreira da Costa Ortiga, Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa, destacó la referencia al cambio de época. “ Son tiempos diferentes. Tenemos que cambiar. Si no cambiamos estaremos condenados a pasar inadvertidos ”, manifestó. El Arzobispo de Braga (Portugal), recordó que discípulos y misioneros somos todos y manifestó que el desafío es la renovación de las estructuras de la Iglesia.

Estar más cerca de la gente, de manera especial de los pobres…

Salir de una Iglesia refugiada en sí misma, hacia una Iglesia que da la cara y sale al encuentro del hermano ”.



27/05/2007

Obispos opinan sobre Trabajadores temporarios

Los obispos se oponen a programa de trabajadores temporales en Estados Unidos


«Puede crear una subclase laboral con personas fácilmente explotables»

WASHINGTON, miércoles, 23 mayo 2007 (ZENIT.org).- Los obispos estadounidenses expresaron el martes su «firme oposición» a un proyecto de inmigración que se debate en el Senado, en el que se incluye un programa de hasta 400.000 trabajadores temporales por año.

«No se da a los trabajadores la opción de residencia permanente –dijo monseñor Thomas G. Wenski, obispo de Orlando, Florida–. Esto puede crear una subclase laboral con personas fácilmente explotables y sin derechos ni privilegios plenos en nuestra sociedad».

Monseñor Wenski, presidente de la Comisión de Migración de la Conferencia Episcopal, habló en nombre del organismo eclesial, en una audiencia ante el Subcomité de Inmigración y Ciudadanía de la Cámara de Representantes, la primera desde que se logró el acuerdo la semana pasada entre republicanos y demócratas para iniciar un nuevo debate sobre reforma migratoria.

La audiencia convocó a 16 deponentes, mayoritariamente de grupos religiosos y activistas de derechos de los inmigrantes.

La Iglesia católica, que con frecuencia ha dado refugio a inmigrantes amenazados por la deportación, «tiene reservas» acerca de la obligación que tendrán los trabajadores temporales con la nueva ley para retornar a sus países de origen por un año tras dos años de permanencia en Estados Unidos, dijo monseñor Wenski.

«Esto puede tener como resultado la decisión de algunos de ellos de quedarse ilegalmente», agregó.

Señaló que los aspectos relacionados con la legalización de los inmigrantes a través de la llamada «visa Z», los indocumentados que se acojan no podrán solicitar la venida de sus familiares inmediatos que viven fuera de Estados Unidos hasta que obtengan la residencia permanente.

Esa espera «puede durar entre 8 y 13 años y posiblemente más», dijo. También señaló que otra preocupación es que la «visa Z» obliga a sus beneficiarios a retornar a su país de origen para finalmente pedir la residencia permanente.

«Se trata de un requisito que puede implicar una carga innecesaria en los solicitantes que no puedan retornar o que no desean enfrentarse al terror de no ser aceptados de regreso –dijo monseñor Wenski–. Esto “enfriaría” la participación en el programa, lo cual llevaría al fracaso el propio programa».

La Conferencia Episcopal se ha pronunciado en reiteradas ocasiones sobre la reforma migratoria y monseñor Wenski recordó que la Iglesia católica desea leyes que den a los trabajadores inmigrantes y a sus familias la posibilidad de residencia permanente.

Igualmente, el episcopado ha pedido que se establezca un nuevo programa de trabajadores temporales con posibilidad de residencia; que se asegure la unión de la familia en un tiempo razonable y se den políticas que encaren las raíces de las causas de la migración, como la falta de desarrollo económico en los países de donde provienen los inmigrantes.
ZS07052311



26/05/2007

V Conferencia: Jesús nos dé la fuerza…

Es una homilía (cuando el cura, en este caso un Obispo) habla en medio de la misa comentando el Anuncio de Jesús.

Léanla porque es extraordinaria… Vale la pena. 

Vivir con radicalidad al estilo de Jesús  25-05-07

Obispo de Jalapa, Guatemala, presidió la Celebración Eucarística en lengua española este viernes, debido a la ausencia por enfermedad de Monseñor Álvaro Leonel Ramazzini Imeri, Obispo de San Marcos, Guatemala.

Mons. Cabrera leyó la homilía preparada por Mons. Ramazini, donde en el evangelio de hoy Jesús pregunta tres veces a Pedro si lo ama, con esa respuesta, agregó, nada impide ver en estas declaraciones de amor, a las que sigue el encargo de Jesús a Pedro de cuidar y apacentar sus ovejas, el fundamento del ministerio pastoral en la Iglesia , comenzando por el ministerio episcopal.

El obispo guatemalteco, añadió que el ministerio episcopal se funda en el discipulado del amor. (…) Nuestras vidas encuentran su sentido más profundo en el amor total, incondicional, a Aquel que nos amó primero dando su vida en la cruz. Lo amamos porque El nos ama y la medida de su amor es amarnos sin medida. Este es el fundamento de la vida cristiana.

Enfatizó, que ese amor nos exige ser testigos del amor de Dios prolongando su amor en la historia, especialmente hacía los más pobres y marginados. (Quienes) ya no son solamente “los excluidos”, sino totalmente considerados como “sobrantes”, ya que no cuentan para nada.

A la pregunta ¿me amas?, el Obispo, plantea otras preguntas y respuestas:

Si seguimos manteniendo en nuestras relaciones interpersonales el formalismo y el protocolo de los títulos en lugar del protocolo de la hermandad verdadera, llamándonos de corazón “hermanos”, “amigos”, ¿podemos decirle al Señor que lo amamos?

Si no ayudamos a resolver el problema de la grave e injusta distribución del clero en nuestras iglesias particulares, ¿podemos decirle a Jesús que lo amamos porque creemos que en la Eucaristía Él actualiza el misterio de su pasión, muerte y resurrección, y queremos que a nadie falte la posibilidad de participar en ella?

Si no nos comprometemos activamente en ayudar a eliminar las causas por las cuales millones de personas mueren de hambre o de frío, o viven en condiciones inhumanas, o tienen que emigrar a otros países porque en el propio no encuentran lo que necesitan para vivir dignamente, ¿podemos decirle a Jesús que lo amamos?

Si somos rígidos y duros en nuestros juicios contra aquellos que consideramos pecadores, heterodoxos, y los condenamos y discriminamos;

si hacemos del monólogo nuestra herramienta preferida; si vemos la realidad del mundo desde el castillo de nuestra verdad sin animarnos a bajar a la llanura del sufrimiento y la desesperanza de conocidos y extraños, ¿podemos decirle a Jesús que lo amamos?

Monseñor Ramazzini finalizó su reflexión, recordando a dos obispos centroamericanos para quienes su vida fue Cristo y por El dieron su vida, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Monseñor Juan Gerardi Conedera.

Concluyendo: Jesús nos dé la fuerza para hacer lo mismo.



23/05/2007

Economía: Fines de la empresa y Trabajadores

“En un contexto de liberalismo económico condicionado por las presiones del mercado, por la competencia y la competitividad, estos documentos pontificios indican la necesidad de valorizar la dimensión humana del trabajo y de tutelar la dignidad de la persona.

En efecto, la última referencia de toda actividad sólo puede ser el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.”

Lo citado es la opinión que hizo pública  recientemente un estudioso y especialista en temas de Doctrina Social y Catolicismo.

Extractos de su Discurso dado en Vaticano, 28 de marzo de 2007
Benedictus PP XVI. 

1ro de Mayo. Dá de los Trabajadores.

Si se me  permiten, una opinión personal:

Creo que coincidiran conmigo:  Nunca en la Historia de la Humanidad el crecimiento económico, la generación de riquezas, la producción de bienes fue tan grandiosa como en los últimos 60 años. Especialmente impulsado este crecimiento por la llamada “economía de mercado”.  Sin embargo (esperaban el “sin embargo”, no?) tampoco NUNCA en la Historia de la Humanidad fue tan INJUSTA la DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA, nunca fue tan grande la brecha entre los que más tienen y los que menos.

Sin ir más lejos sería interesante pensar estas diferencias en el “Nuevo Continente”, América, rico en tierras, materiales, climas.  Ni que hablar de las desigualdades en Asia.

Pensémoslo juntos. Dejanos tu comentario…



23/05/2007

Cristianos en el Mundo del Trabajo

Hoy, más que nunca, es necesario y urgente proclamar «el Evangelio del trabajo», vivir como cristianos en el mundo del trabajo y convertirse en apóstoles entre los trabajadores.  Pero para cumplir esta misión hay que permanecer unidos a Cristo con la oración y una intensa vida sacramental, valorando a este fin en modo especial el Domingo, que es el Día dedicado al Señor.

Un análisis exhaustivo de la situación lleva a constatar que el trabajo tiene su origen en el proyecto de Dios sobre el hombre y que éste es participación en su obra creadora y redentora.

Por ello, toda actividad humana debería ser ocasión y lugar de crecimiento de los individuos y de la sociedad, desarrollo de los «talentos» personales para valorizarla y ponerla al servicio ordenado del bien común, en espíritu de justicia y solidaridad.  Para los creyentes, la finalidad última del trabajo es la construcción del Reino de Dios.



18/05/2007

Alta rentabilidad y “variables de ajuste”. “RRHH”.

Texto para pensar, para debatir. Podemos acordar totalmente, en parte o tal vez algún lector esté en desacuerdo, pero no deja de ser importante pensar qué país queremos en lo productivo, en qué condiciones queremos a los trabajadores y, por lo tanto, qué “variables del costo productivo” podemos acceder a discutir y qué “variables” NO.

El siguiente es un artículo de OPINIÓN difundido por la Central de Trabajadores Argentinos sobre la falta de debate del cambio en la Ley de Riesgos de Trabajo cuestionada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Opinión
Por qué no se modifica la Ley de Riesgos del Trabajo

[17/05/2007 - ACTA] Por Claudio Marín*. Muchos meses han pasado desde que la Corte Suprema de Justicia de la Nación puso en jaque al sistema de reparación de accidentes de trabajo. La injusta situación de indemnizar a las víctimas de accidentes de forma discriminatoria, de acuerdo a si el damnificado es o no un trabajador, ya venía sufriendo duros embates por parte de todo el mundo laboral.

La UIA y todos los pasquines de la derecha prontamente se hicieron eco de esto, con los argumentos de siempre: el aumento de los costos laborales, la supuesta inseguridad jurídica, la industria del juicio, etc. Todos pretextos para justificar su desesperación ante un a fallo que no hace más que aportar un poco de justicia ante tanta indefensión.

Había que cerrar la brecha de forma urgente y así lo manifestaron haciendo presión ante el Gobierno que empezó a hablar de “la necesidad de constituir un nuevo marco jurídico”.

Se presentaron distintos proyectos al respecto, tanto de la Superintendencia de Salud, de la CGT y de la CTA, como del propio Gobierno.

Los empleadores se limitaron a defender el marco normativo actual, sin siquiera molestarse en elaborar una propuesta propia.

Queda claro que la situación reinante resulta favorable a los intereses de los poderosos y no de los trabajadores.

Esta es la razón por la cual ninguno de estos proyectos se está discutiendo hoy en el Parlamento.

La muerte de un trabajador es barata en Argentina y la prevención resulta más cara que el accidente, a juzgar por las insignificantes penas y la reparación escasa.

Con gran parte de la fuerza de trabajo en negro, la mayoría de los accidentes no se denuncian o enmascaran.

Ante este panorama, presentamos un proyecto de ley que supera cuantitativa pero, sobre todo, cualitativamente a los presentados por otras organizaciones.

A su vez, marca un camino viable, que posibilita un amplio espectro de alianzas sociales y políticas para hacer de esto una realidad y no una simple declaración de principios.

Es una obligación de todos los militantes sindicales y políticos bregar para que una nueva ley se haga realidad, pero también para que en cada sector, en cada lugar de trabajo, los trabajadores conozcan los riesgos de su tarea y puedan orientar sus acciones a eliminarlos.

Esto último requiere, sin lugar a dudas, conocer, capacitarse y estar organizados, para lo cual el contenido del proyecto de ley de la CTA constituye un elemento esencial.

* Secretario de Salud Laboral de la CTA.

 

 

Para ver más artículos del Sector de Trabajadores, hacer click arriba en “Blog“.



15/05/2007

Declaración del 1ro de Mayo 2007. ACA!.

1° De Mayo | Día de los Trabajadores 

Una voz apasionada, al servicio del Bien Común

En esta fecha, la Acción Católica Argentina se suma a todos los compatriotas que día a día, se esfuerzan a través de su trabajo, para construir el Bien Común de nuestra Nación.

Asimismo queremos proponer una serie de ideas que nos ayuden a profundizar en la dignificación del trabajo.   La transformación de los periodos económicos favorables en oportunidades de desarrollo para toda la comunidad, es el verdadero desafío.  

El esfuerzo realizado por llegar al pleno empleo o plena ocupación aún no es suficiente. Los auspiciosos índices sobre el aumento del empleo en blanco, acrecientan también la esperanza, pero distan de satisfacer las expectativas de quienes aun siguen atados a una subsistencia poco digna.   Reconocemos los avances logrados por políticas definidas en el sentido de extender los beneficios del amparo legal y previsional a todos los trabajadores. También a los intentos, por transformar el sistema de asistencia a los sectores más pobres, vulnerables y excluidos de la comunidad, en verdaderas fuentes de promoción del trabajo digno, sostenidas por un proyecto de país productivo. Reconocemos en ellos, los primeros pasos de un largo programa de políticas económicas, encaradas por todos los gobiernos, de cualquier signo, para transformar al crecimiento en un desarrollo sostenido, sustentable y crecientemente equitativo.  Decimos esto en consonancia con las enseñanzas de la Iglesia y de la experiencia misma, recordando que es el Estado, en todos sus niveles, acompañado por las instituciones de la sociedad civil, el que debe sostener y profundizar los mecanismos para una equitativa distribución de los bienes sociales.

De lo contrario, dejar sólo en manos de la mera iniciativa privada la redistribución de las riquezas que producimos entre todos, es recaer en el error de creer en que el mercado es capaz de asegurar una justicia distributiva.   Creemos que el pleno empleo es una meta indispensable para concretar la justicia social y la paz civil que todos deseamos. Con esto queremos decir, que el aumento de la delincuencia, la inseguridad, el enfrentamiento entre trabajadores, son, al menos en parte, síntomas y efectos de la falta de empleo digno en numerosos sectores de la comunidad argentina. Los planes de emergencia se tornan contraproducentes, respecto de la paz que ayudaron a recuperar cuando se los puso en marcha, si se los mantiene más allá del tiempo indispensable, y mucho más si se los convierte en un sistema perverso de clientelismo masivo. Y también los empleos precarios, aunque estén protegidos por el derecho, contribuyen a descomponer la trama social y negar una vida digna.  

Por último, exhortamos a los funcionarios que pongan en juego todas sus capacidades, toda su autoridad, para la creación de empleos dignos, con la debida cobertura legal y previsional. A los empresarios les recordamos que en sus manos está la posibilidad de crear fuentes dignas de trabajo.   La hora presente también requiere nuestro servicio de cristianos, varones y mujeres de fe, comprometidos con la dignidad de todos los trabajadores y trabajadoras, en seguimiento de los pasos de San José, nuestro patrono, hacemos este aporte al bien común, e invocamos la protección de Dios para todos los hombres de buena voluntad.  Consejo Nacional de la Acción Católica Argentina

Buenos Aires, 26 de abril de 2007.