28/08/2007

Proteger a los más indefensos

Es noticia publicada en los medios, la triste polémica que se generó en Italia a partir de las consecuencias de la práctica de un aborto selectivo en un embarazo de gemelas.

La ginecóloga responsable de la intervención la calificó como “una situación excepcional, de una rareza absoluta”.

Por mi parte, creo que todo conocimiento o toda técnica médica puede desembocar en el bien o en el mal y que frente a un embrión humano, frente a la más pequeña e indefensa de las personas, es deber de todos poner todo nuestro buen saber y entender a disposición de brindarle la más absoluta protección.
Por ser el ser más indefenso, no debe ser expuesto a riesgos desproporcionados y, desde el instante mismo de su concepción, su dignidad y su vida merecen sumo respeto.

No puedo recordar quién fue el autor de la frase que sigue: “El Bien no debe confundirse con la conveniencia ni la Verdad con el consenso” pero ciertamente, comparto la veracidad que encierra.

Defender la vida humana es también promover que la ciencia, la tecnología y los distintos profesionales dedicados a tratar los problemas de salud-enfermedad estén al servicio de todas las personas evitando que las distintas intervenciones que se lleven a cabo degraden al ser humano por no respetar las más primeras exigencias ético-morales.

Nadie está excento -tenga la edad que tenga- de sufrir un problema de salud; pero una cosa es segura, estar enfermo no nos convierte en objetos desechables.

Para finalizar, creo que vale la pena transcribir parte del editorial que publicara días atrás L’Osservatore Romano y que nos acerca Cristina Taquini en La Nación.com. Allí se condena sin reservas la práctica del aborto y además se expiden firmemente contra la “cultura de la perfección” que “impone la exclusión de todo lo que no es bello o positivo”. Ese mismo diario, define el caso de la trágica reducción embrionaria como una verdadera “práctica eugenésica”, invoca el carácter sagrado de la vida humana, “que ningún hombre tiene derecho a suprimir” y no escatima críticas a un sistema “que no asiste a los padres” frente a momentos tan dramáticos y difíciles.

Para más información consultar:

http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=938513&origen=premium

http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=938196&origen=premium

http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=938197&origen=relacionados



27/08/2007

Opciones equitativas

Muchas veces, actuar con responsabilidad para cuidar de la vida de las personas, implica tener que elegir entre dos opciones.

Si en una situación determinada se debe resignar un bien, sólo se puede renunciar al bien físico pero nunca se debe desistir frente al bien moral.

Guiarse por el sentimiento de la conciencia o del deber es actuar con equidad aun procediendo en oposición a los rigurosos preceptos incluidos en los textos de las leyes.

La alternativa válida es siempre preferir el bien, entonces:
- Ante dos males morales: rechazar ambos (no se aplica el principio de mal menor).
- Ante un mal moral y un mal físico: respetar el aspecto moral.
- Ante dos males físicos: optar por el mal menor.



24/08/2007

“Hay tres cosas que se deben buscar”

Dijo Aristóteles: “Hay tres cosas que se deben buscar; hay igualmente tres de que debemos huir; debe buscarse el bien, lo útil, lo agradable; debe huirse de sus tres contraios, el mal, lo dañoso y lo desagradable.”

Fuente: ARISTÓTELES: ÉTICA A NICÓMACO, 2:3, Versión digital a partir de la traducción de Patricio de Azcárate, Madrid, 1874, disponible en http://www.filosofia.org/cla/ari/azc01037.htm



7/08/2007

¿Qué nos está pasando?

En estas últimas semanas a través de los medios masivos de comunicación nos enteramos que personas vivas son derivadas a la morgue, que una esposa quiere que su marido ofrezca su semen a cambio de dinero, que la legalización del aborto fue el remedio para evitar la delincuencia juvenil en Estados Unidos, que otra mujer pensó que alquilando su vientre iba a poder darle de comer a sus otros hijos y que hay adultos que no pesan más de 30 kilos.

Otras tantas veces, y ya en el ámbito de los establecimientos sanitarios, es común escuchar que aquel profesional que se expresa con firmeza porque no admite el incumplimiento de las normas mínimas de bioseguridad, en lugar de ser un agente de salud responsable que vela por sus pacientes, es simplemente una persona de mal carácter. Otras veces, por supuestas razones de servicio, algunos pacientes tienen turno una vez a la semana y otros -en el mejor de los casos- una vez al mes. También es frecuente que los pacientes sean cambiados arbitrariamente de profesional y, para colmo de males, se admiten insumos para su atención que no cumplen los estándares mínimos de calidad.

Uno de los principios de la Bioética es el principio de no maleficencia. Cumplir con él, obliga a no dañar y a realizar correctamente la labor profesional, sea cual sea, el lugar donde nos toque desempeñarnos.

Dice María Nieves Martín Espíldora que “…el buen hacer profesional está estrechamente vinculado con el bien del paciente que es el fin prioritario de la actuación del médico y anterior a…” los intereses de cualquier sistema de salud.

Cuando las realidades que se nos presentan son tan complejas, la única alternativa posible es orientar cada conducta hacia la verdad y el bien para poder así tutelar la dignidad humana frente a todo intento distorsionante.

“La obligación de hacer el bien está siempre mediada por el juicio de la prudencia, que indica lo que debe hacerse aquí y ahora, atendidas las circunstancias y el papel del sujeto” (Joaquín García-Huidobro en “Ética y Psiquiatría”).

Estupefactos ante las múltiples facetas de la realidad sanitaria no debemos, a pesar de todo, dejar de mirar al futuro con confianza y esperanza. El actuar humano deberá promover la dignidad y la vocación integral de la persona. Cada hombre deberá reconocer que establece para con cada cosa y para con cada persona una relación de responsabilidad. De este modo, y en ningún caso, podrá justificarse que la persona humana sea instrumentalizada para fines ajenos a su mismo desarrollo y sometida a injustas restricciones en el ejercicio de sus derechos y de su libertad.

Para ampliar los conceptos recomendamos consultar el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia números:18, 6, 10, 35, 49, 72, 94, 107, 113,133.