17/06/2009

Gran cuñado ¿ficción o realidad?

Gran cuñado, un interrogante profundo a los comportamientos sociales

El fenómeno social  que provoca el reality show Gran cuñado es motivo de todo tipo de comentarios.

Es verdad que para comentar esto, solo tengo a mano lo que la gente dice en la calle y algunos avances que emite el canal que lo difunde.personajes-2.jpg

Pero más allá de analizar estrictamente los contenidos del programa , es llamativo el hecho que tan poco contenido artístico, falto de belleza y rayando en la puerilidad total, acapare tanta atención de la audiencia.

Es aquí donde quiero poner el enfoque.

 

¿No hay en Argentina hombres y mujeres con inteligencia ética que aporten sus mejores ideas al servicio de los demás, de la edificación de los jóvenes y adolescentes, formando ciudadanos de temple en lugar de dedicarse a su degradación?

No escapa a la responsabilidad una educación que basa sus esfuerzos en generar personas eficientes, útiles, rentables, pero incapacitadas de discernir los autentico de lo falso.

También le corresponde responsabilidad a un sistema económico exigente, que fomenta el individualismo, la perfección  y si es necesario la destrucción del posible adversario.

Durante décadas se ha impuesto el “nivelar para abajo” en vez de potencia la sana competencia, la superación, primero de uno mismo, para luego ocupar un justo lugar, el que corresponda en la sociedad.

Seguramente no estoy diciendo nada nuevo, pero sigue siendo un interrogante la poca y casi nula respuesta de la sociedad, mas dispuesta a la entrega sumisa a la seducción que se le propone que a una reacción capaz de rechazar la oferta y ser autentica en sus valores morales.

La curiosidad morbosa y malsana se ha metido dentro de nosotros, atravesando la frontera de la intimidad, a que toda persona tiene derecho.

Recordemos que el escritor George Orwell, en su novela futurista “1984″ dio el nombre de Gran Hermano a un personaje de su novela, un dictador que disponía de un gigantesco sistema de cámaras de televisión que le permitía vigilar y controlar a los habitantes de su país durante las 24 horas .

Hoy, el  uso desaprensivo y brutal para controlar, está en manos de un poder más fino y delicado, de guante blanco diríamos, que lo usa para controlar la intimidad de un grupo de personas, ahora como sustento de un entretenimiento.

Es verdad que esas personas, parece que están de acuerdo en esta mirada intima, pero no es probado que estén en condiciones de evaluar la situación.

La mismo sucede seguramente con aquellos, que dan razón a sus productores, la gente lo mira y participa premiando o castigando con su voto algunos de los participantes.

¿Es morbo, curiosidad o decadencia moral? Seguramente habrá un poco de cada cosa y tal vez algo más, si es verdad que muchos televidentes se mimetizan con los personajes y, fantasía mediante, viven sus propio reality show.escudo argentino

Lo cual no es para nada un diagnostico feliz, si esa es la media intelectual de los argentinos, no permite esperar demasiado del futuro argentino.

Sin embargo, queremos creer en otro futuro, construido por ciudadanos capaces, que aman su patria y dan todo por ella.Santa Anita

Estamos seguros que los hay, aunque no tengan prensa, y están haciendo mucho bien, en silencio, postergados muchas veces, pero  sin renunciar a sus ideales.

A ellos los Bendiga Dios Nuestro Señor

 

 


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