El tiempo del reposo
El tiempo del reposo
Ha llegado el tiempo del reposo
–sereno, no se- pero feliz estoy seguro, nada me turba del ayer,
porque Dios archivo todos mis males
Solo un recuerdo queda en mí, la vida transcurrida y eso basta –ya no hay apuro-.
El tiempo que se fue esta adelante, esperando el arribo de mis pies cansados y yo busco un declive que me arrastre hasta el campo de mi bien ganado.
Pero aun quedan cuestas que trepar –y voy despacio- con la certeza que el día señalado ha de llegar.
Ha llegado el tiempo del reposo –feliz, lo se- aplazado en aplausos y alabanzas, que es la paga mezquina del mercado, a quien solo siembra
la esperanza, lejos del alcance del dedo acusador y la observancia, que señala el error.
Me encuentra cosechando la ternura de quien supo estar siempre a
mi lado sin que importara el éxito o el fracaso que al final es lo mismo
en el ocaso.
Ha llegado el tiempo del reposo –pero no el fin- hay que seguir de pie, como el labriego que vuelve al campo después de la cosecha.
Si se abandona la lucha, es cuando se la pierde, que aquello que se ama, se protege siempre, aunque sea de manera diferente.
El vate fantasma
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