14/11/2007

El desafió de los desafíos: saber educar

El desafió de los desafíos: saber educargrupo de estudiantes
Ante esta expresión de sin igual contenido, pretender un digno comentario, obliga a abrevar en quienes han desandado- y lo siguen haciendo- el feliz camino de unirse, de fusionarse a través de la educación. La aseveración implica salvar los obstáculos de la frivolidad y de la superficialidad. Nos exige un acabado conocimiento del hombre, poseedor de talentos y cualidades, ambas posesiones que pueden desarrollarse hasta donde quien las detenta pueda manifestarla,
Con métodos, con orden, encauzando, poniendo limites, amando. Enfatizando a todas luces cada capacidad que observamos para llevarla hasta la cima de sus posibilidades, evitando colocar tropiezos que provoquen la frustración y el abandono consecuente. Esto es, con respeto.
Serán menester dos sujetos, uno que conduzca y el otro que lo acompañe y un ritmo, un compás que producirá igual armonía.
Ellos, los dos sujetos tendrán recursos de todo tipo, incluido el silencio.
Gran proveedor el silencio que conlleva la magia del entendimiento.
De este modo alude un alumno a su maestro….”tenia el grande el intenso amor al bien que hacen al hombre bueno, bueno al educador, bueno al ciudadano….”
El mentado maestro era José Manuel Estrada quien “enseñaba siempre y de todas maneras dentro y fuera del aula, al pasar por los claustros, al devolver un saludo, al recibir en su despacho de la rectoría a un alumno que quisiera hablarle”.
Aquí, y no en otra parte reside la esencia del poder intrínsico, imperecedero. Después, vendrá o no lo demás.
El triunfo ya ha llegado. Testigo de oropeles y brillantes futuros que como higos picados, caerán del árbol con la sola cáscara. Testigos piadosos, virtuosos. En el lugar adecuado observando la ira descalificadota y descontrolada de circunstanciales mandatarios. En el lugar inamovible del ciudadano
.

Desde el mío, de concepcionera otrora niña rionegrina ato un manojo de trigo y alfalfa y me siento debajo de la sombra de un manzano, allí donde corre la acequia, para mantenerlo fresco y te lo guardo por siempre ciudadano mapuche, Beato Ceferino.

Celia Elena Presas
Concepción del Uruguay
Fuentes: Escuela Nº 115 Juan Accatino de Chimpay, Rio Negro
Suplemento Semanario Cristo Hoy, noviembre 2007
Libro de lectura  “Calidoscopio americano”  Sexto 1958
Transmisión por Internet de la ceremonia de beatificación  del mapuche Ceferino 11-11-07 por FM Buen Anuncio


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