Caminante hay camino
CAMINANTE HAY CAMINO…
Ese camino es Jesús. Así lo entendió la gran cantidad de gente congregada en la noche del sábado 24 de noviembre en
la Parroquia Virgen Niña de la ciudad de Villa Elisa para participar de la peregrinación a pié a la localidad de Arroyo Barú. Mabel, una de las peregrinas contaba, -Mi marido quedó con los chicos y yo me vine a la peregrinación. No me la quería perder-. Esta vez nadie se la quería perder. En el año anterior se había suspendido por lluvia. Los peregrinos, poco después de las 21 hs. y luego de escuchar las palabras del Padre Alcides Rougier iniciaron la peregrinación, acompañados por una hermosa luna que posada sobre el cielo elisense, prometía acompañarlos a lo largo de los 42 km. que debían recorrer sobre el escaso ripio de un camino vecinal para llegar a Arroyo Barú. Junto a la cruz algunos jinetes en pacientes caballos encabezaban la marcha iniciada en un ambiente de fe y serena alegría. Entre los peregrinos y junto a los elisenses se contaban también los fieles de localidades y zonas rurales cercanas correspondientes a
la Diócesis de Concordia. Entre ellos estaban también aquellos provenientes de San Cipriano, Primero de Mayo y otras poblaciones vecinas ubicadas dentro de
la Diócesis de Gualeguaychu. La peregrinación tuvo abundantes momentos para cantarle a Dios y a la Virgen, como así también tiempos de oración, de rezos del rosario y de espacios de reflexión
Ya avanzada la madrugada, al llegar a La Clarita, distante 15 kms.de Arroyo Barú, se sumaron fieles de ese poblado pertenecientes a la comunidad de la Capilla de Santa Teresita. También se unieron a las columnas de peregrinos los venidos desde Ubajay.
A las 7,15 se vivió el ansiado momento. A esa hora los caminantes arribaron al templo del Sagrado Corazón de Jesús, de Arroyo Barú, poco después de la llegada de los peregrinos de San Salvador. Casi simultáneamente se veía llegar a un grupo de jinetes representando a agrupaciones tradicionalistas. Este era un tiempo hermoso, esperado y profundo. Todos querían ingresar al templo al encuentro con Jesús y con María Una vez más, Barú con su puñado de habitantes vivía su gran día como centro de peregrinación.A las 8 se celebró la santa misa. Gran cantidad de fieles conformaron un semicírculo, en torno al altar ubicado, al aire libre en el frente del templo. Así abarcaban la calle y parte de la plaza situada frente a la iglesia .La celebración estuvo presidida por Monseñor Luis Armando Collazuol, obispo de
la Diócesis de Concordia.Durante la homilía Monseñor destacó la importancia de festividad de Cristo Rey. Remarcó la importancia de ese rey. Un rey mayúsculo reinando desde el madero, reinando desde el amor. También resaltó un pasaje del Evangelio “… el otro crucificado vio a Jesús, vio su muerte y entendió que no era una muerte como la de los demás. Vio y creyó. Comprendió que Jesús venía a dar su vida por nosotros y le dijo –acuérdate de mi cuando estés en tu reino- a lo que Jesús le respondió –Hoy estarás conmigo en el paraíso- Esas palabras deben hacerse nuestras hoy –Jesús quiero estar con vos, no sólo ahora sino por la eternidad-. Este es el foco del Evangelio de hoy. Jesús junto a un malhechor está en la gloria del padre.Luego señaló que pese al cansancio y dolores propios del gran esfuerzo, debía prevalecer el espíritu renovado por el encuentro con el amor de Jesús y de la Virgen María.
Sobre el final de la misa, el Padre Marcelo Krenz(está establecido en Ubajay y atiende A.Barú) decía “…Antes de irse a sus lugares sepan que
la Virgen está aquí. A mi me impresionan las tres formas usados por ella para presentarse; una ofreciendo la tierra a Dios, otra con las manos como derramando las gracias que Dios quiere conceder y la tercera imagen sobre el altar está la letra M y
la Cruz. Así como ella participó de esta Cruz, nosotros, todos los días, y todos los domingos participamos de esta Cruz para estar con Dios en el cielo algún día…” El día había comenzado en Arroyo Barú con una hermosa expresión de fe. Algunos peregrinos empujados por el cansancio se disponían a emprender el retorno pero ya pensando en volver el año próximo. Otros no resistían la tentación de permanecer. Arroyo Barú en su día del peregrino, desde el amor de
la Madre del Cielo y la sencillez de su gente invitaba a quedarse ahí.
Roque Giovenale
cronista de FM Buen Anuncio 95.7
rojogio@riouruguay.com.ar
Categorías : Regionales





