13/04/2008

CONVENIO ENTRE PAMI Y EL MINISTERIO DE DEFENSA

Las Fuerzas Armadas les cederán lugares en sus hospitales a los jubilados

A cambio, los militares recibirán recursos para sus centros de salud.

HOSPITAL MILITAR. PODRA ATENDER A ABUELOS, A CAMBIO DE DINERO DEL PAMI.

El PAMI y el Ministerio de Defensa firmaron un convenio de cooperación que abre las puertas para que los hospitales militares atiendan a los afiliados de la obra social de los jubilados, a cambio de financiamiento, equipos y recursos humanos para mejorar la calidad de las prestaciones.

El convenio-marco fue suscripto hace unos días por la ministra Nilda Garré y el titular del PAMI, Luciano Di Césare, con adhesión de los jefes de las Fuerzas Armadas.

Di Césare aseguró a Clarín que el acuerdo significa una “alianza estratégica” con Defensa, y aseguró que será “para beneficio mutuo” de las partes.

Defensa difundió el contenido del acuerdo pero con discreción respecto de sus alcances, ya que habría habido alguna reticencia inicial en las fuerzas respecto de los cambios que podrían producirse en lo que ha sido el manejo histórico de la sanidad militar.

El convenio establece como objetivo “llevar a cabo acciones que permitan mayor economía, eficiencia y eficacia en la ejecución del gasto en el sistema de obras sociales y sanidad militar” y establece que las partes buscarán mejorar “los procedimientos de compras y contrataciones para la provisión de insumos críticos para la atención de la salud”.

Di Césare dio precisiones. Explicó que el PAMI tiene un “grave déficit” del 40% de camas, y sostuvo que los hospitales militares “son de las pocas instituciones del Estado que aún tienen camas disponibles para resolver la cuestión”. Según sus cálculos, tienen capacidad para cubrir el 12% de la demanda total del sistema.

“Necesitamos camas y ellos financiamiento que les permita abrirse tanto al PAMI como al resto de la comunidad. Nosotros podemos colaborar en mejorar la operatividad de sus hospitales que actualmente está disminuida por razones de presupuesto”, añadió el funcionario.

Di Césare dijo además que los hospitales militares “no tienen escala para mantener sus estructuras. Nosotros se la podemos brindar, y transferirles herramientas de gestión innovadoras”.

Como ejemplo de la cuestión de “escala”, sostuvo que un marcapasos que cuesta $ 10 mil, el PAMI lo consigue a $ 1.200 “ya que tenemos 4 millones de afiliados y somos importadores”. “Los hospitales militares van a poder participar de las compras en escala y aprovechar mejor sus presupuestos”, indicó el funcionario, que era hasta diciembre segundo de Graciela Ocaña en el PAMI y ocupó su lugar cuando ésta fue designada ministra de Salud de la Nación.

Di Césare señaló que el PAMI viene haciendo convenios similares con hospitales provinciales, municipales y centros de salud. “Nosotros les mejoramos la calidad del servicio, compramos equipos, y a cambio pedimos prestaciones para nuestros afiliados. Apuntamos a que en el futuro los hospitales militares tengan una cápita igual que ocurre con otras instituciones públicas de salud”, señaló.

Por el acuerdo quedó establecido un Comité Coordinador integrado por un representante titular y otro suplente por cada de una de las partes. Al convenio adhirieron los Estados Mayores Conjunto, del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, representado por el brigadier general Jorge Chevalier, el teniente general Roberto Bendini, el almirante Jorge Godoy y el brigadier general Normando Costantino.
Por:  Guido Braslavsky , Clarín Abril 13,2008


 

 



8/04/2008

Benedicto XVI al Pontificio Consejo para la Familia

“que los abuelos vuelvan a ser presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - “Los abuelos vuelvan a ser esperanza viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.

En lo que se refiere a la familia, los abuelos sigan siendo testigos de unidad, de valores fundados sobre la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir. Los así llamados nuevos modelos de familia y el difundido relativismo han debilitado estos valores fundamentales del núcleo familiar… ¿Frente a la crisis de la familia no se podría quizás recomenzar justamente a partir de la presencia y testimonio de aquellos - los abuelos - que tienen una mayor solidez de valores y de proyectos?”.

Son las palabras con las que el Santo Padre Benedicto XVI se dirigió a los participantes a la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia que tuvo como tema: “Los abuelos: su testimonio y presencia en la familia”, recibidos en audiencia el 5 de abril al final de los trabajos.

El Papa agradeció ante todo al Pontificio Consejo de la Familia por haber elegido como tema sus palabras pronunciadas en el Encuentro mundial de las Familias en Valencia, subrayando asimismo cómo el tema afrontado nos es a todos muy familiar: “¿Quién no se acuerda de sus abuelos? ¿Quién puede olvidar su presencia y su testimonio en el hogar doméstico?

Cuántos entre nosotros llevamos su nombre como signo de continuidad y de reconocimiento… Ellos se han donado por nosotros, se han sacrificado, y en algunos casos se han también inmolado”.

El Santo Padre puso en evidencia que “la Iglesia ha siempre reservado una atención particular a los abuelos, reconociéndoles una gran riqueza a nivel humano y social, así como también religioso y espiritual”, citando en particular las intervenciones de Pablo VI y Juan Pablo II, cuya Carta a los Ancianos todavía hoy “conserva intacta su actualidad humana, social y cultural”

Retomando el tema tratado en la Asamblea Plenaria, Benedicto XVI destacó que “en el pasado los abuelos tenían un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia. También cuando la edad avanzaba, ellos seguían estando presentes con sus hijos, nietos y quizás bisnietos, dando un testimonio vivo de premura, sacrificio, y de un cotidiano donarse sin reservas”.

En cambio hoy “los ancianos, entre los cuales muchos abuelos, se han encontrado en una especie de ‘zona de estacionamiento’: algunos se dan cuenta de que son un peso para la familia y prefieren vivir solos o en casas de reposo, con todas las consecuencias que estas opciones suponen.

Desde varias partes parece desgraciadamente que la ‘cultura de muerte’ avanza, insidiando también contra la temporada de la tercera edad. Con creciente insistencia se llega incluso a proponer la eutanasia como solución para resolver ciertas situaciones difíciles”.

Ante radicales cambios de la sociedad y nuevos contextos familiares hoy existentes, el Santo Padre exhortó a valorar la vejez “con atención y siempre a la luz de la verdad sobre el hombre, sobre la familia y sobre la comunidad”, reaccionando con fuerza a aquello que deshumaniza a la sociedad.

Por lo tanto ha exhortado a unirse a los esfuerzos de comunidades parroquiales y diocesanas, asociaciones y movimientos eclesiales, “para derrotar juntos todo tipo de marginación, porque no son ellos - los abuelos, las abuelas, los ancianos - los que son arrastrados por la mentalidad individualista sino todos. Si los abuelos, como se dice muchas veces, constituyen una piedra preciosa, es necesario poner en acto opciones coherentes que permitan valorarla en el mejor modo”.

Finalmente el Papa invitó a mirar hacia el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se realizará en México en enero del 2009, agradeciendo al Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de México, “por lo que ya realizó en estos meses de preparación junto con sus colaboradores”, y exhortó a “las comunidades eclesiales, especialmente los grupos familiares, los movimientos y las asociaciones de familias, a prepararse espiritualmente para este evento de gracia”. (S.L.)

(Agencia Fides 7/4/2008; líneas 43, palabras 621)
El texto completo del discurso del Santo Padre, en italiano
http://www.evangelizatio.org/portale/adgentes/pontefici/pontefice.php?id=1064