19/06/2010

Jubilaciones acuerdo opositor para que se vuelva al 82 %

Es para las mínimas. Y habría una recomposición global. Se tratará en comisión.

 Los bloques de la oposición intentarán dar un paso clave en Diputados para fijar el piso de las jubilaciones en el 82% del salario mínimo, recomponer los haberes que no recibieron incrementos hasta 2009 y modificar la fórmula de movilidad. Con un proyecto prácticamente consensuado, al que tuvo acceso Clarín, procurarán emitir un dictamen la próxima semana y así llevar al recinto la iniciativa. El oficialismo pagaría un alto costo por rechazarla y la Presidenta por vetarla, en caso de que se apruebe en las dos Cámaras.

Los bloques del radicalismo, el peronismo disidente, la Coalición Cívica, el PRO, la centroizquierda, el socialismo y el GEN unificaron posiciones sobre el 82% respecto del salario mínimo y en el cambio de la fórmula para calcular la movilidad: propondrán tomar las variaciones anuales del Indice de Salarios del INDEC o del RIPTE de la Secretaría de Seguridad Social, según cuál resulte más conveniente para el beneficiario. De prosperar la iniciativa, la jubilación mínima pasaría a 1.230 pesos. De acuerdo con los cálculos de los diputados, el aumento demandaría unos 16.000 millones de pesos al año. “En el fondo de garantía de sustentabilidad de la ANSeS hay 147.000 millones y se gastan en cualquier cosa menos en mejorar las jubilaciones”, aseguró Fernanda Reyes, de la Coalición Cívica.


La recomposición de los haberes será otro punto fuerte del proyecto. “Es urgente modificar la pirámide. En 1994, el 23% de los jubilados cobraba la mínima; en el 2001, el 37%; ahora estamos llegando al 80% y eso es lo que genera la industria del juicio”, puntualizó el radical Gustavo Serebrinsky, vicepresidente de la comisión de Previsión. En los Tribunales de la Seguridad Social se acumulan unos 360.000 expedientes y se agregan unos 12.000 por mes. Como última cuestión para cerrar el acuerdo, a los diputados de la oposición les falta definir con precisión los criterios para establecer las nuevas escalas, de acuerdo con cálculos sobre los montos que demandaría cada alternativa.
  “Tiene que ser viable, porque no se puede desfinanciar el sistema”, confió uno de los que articulan el acuerdo.
De ese modo, se adelantó a atajar el argumento central que esgrimirá el oficialismo cuando se discuta en el recinto, en julio. Hace dos semanas, en el Senado, Diego Bossio -titular de la ANSeS- calificó de “loables” los proyectos para aumentar las jubilaciones aunque puso en duda “la capacidad real para llevar adelante esas medidas”. Los diputados proponen financiar los incrementos limitando el desvio de fondos a otros destinos y que la asignación por hijo, por caso, se financie con el Tesoro. Y no descarta un anuncio de Cristina para adelantarse.

Sólo cuatro sectores -docentes, científicos, jueces y diplomáticos- perciben ahora como jubilación entre el 82 y el 85 % del salario. 
Por  Martín Bravo de Clarín 18/06/10

 



14/06/2010

Igualdad de trato, igualdad de oportunidades

 Tradicionalmente entendemos por discriminación a la imposibilidad del pleno ejercicio de los derechos y garantías de ciertos sectores sociales de la población en razón del sexo, raza, creencias religiosas o políticas, nacionalidad, situación social, elección sexual, edad y discapacidades.En la sociedad Argentina tras un discurso de igualdad existe, por ejemplo, un enorme vocabulario despectivo que estigmatiza a los grupos diferentes, los “viejos”, los “feos”, “malos” o “sucios”.

Es necesario legislar una norma sobre la discriminación en los avisos ofreciendo empleo. La Recomendación número 162 de la Organización Internacional del Trabajo, que ha sido la precursora del gran debate sobre la edad y el trabajo, se refiere escuetamente a los trabajadores de edad, entendiendo por tales “a todos los trabajadores que por el avance de su edad están expuestos a encontrar dificultades en materia de empleo y ocupación“. Es imposible expresar con mayor finura y precisión el propósito de la Recomendación. Esta Recomendación es, como no podía dejar de serlo, tributaria de su tiempo y pone el énfasis en la prevención de la discriminación por razón de edad, en la protección (en especial en la mejora y adaptación de las condiciones de trabajo) y en la preparación para la jubilación (incluida la flexibilidad en materia de edad).

El trabajador de edad no es un problema que, desde una perspectiva economicista, haya que minimizar, sino una fuente de ventajas y oportunidades que concilia la eficiencia económica y la eficiencia social. Este enfoque ha tenido una recepción notable en las instituciones internacionales.El golpe psicológico que recibe quien desesperadamente está leyendo los avisos publicados y ve que todos tienen un límite de edad, le genera sentimientos negativos, se siente denigrado, inservible y despreciable. Pierde totalmente su dignidad y valor como ser humano, además de alejarse la posibilidad de generar ingresos. Reconocemos que no es la solución, ya que el empleador que busca una administrativa con determinadas características, tirará a la basura el CV que no tenga esas coincidencias, pero el postulante, no tendrá la sensación de haber sido excluido en primera instancia.

La Constitución Nacional dice: “Art. 16.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales, ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad.”Desde la perspectiva del trabajador, la prolongación de la vida activa marcha en paralelo con el aumento de la expectativa vital y de la calidad de la formación y del empleo. La edad no es la causa de la pérdida de productividad sino la obsolescencia de las aptitudes. Es, por tanto, un problema de ajuste y de mejora de experiencias y aptitudes, no de calendario.

Si tanto las empresas como los trabajadores salen ganando en una sociedad y una economía donde los trabajadores de más edad tengan un papel más activo, son los interlocutores sociales quienes deben promover las medidas necesarias y facilitar la transición hacia una vida laboral más larga. La promoción del envejecimiento activo a fin de aumentar la capacidad de los trabajadores de más edad y sus incentivos para permanecer en el mercado de trabajo debe convertirse en una dimensión esencial de las relaciones laborales.

El mundo del trabajo está evolucionando en una dirección que debería favorecer el empleo de los trabajadores de edad. El empleo crece en el sector de servicios y disminuye en la agricultura y la industria. Se reducen en general los trabajos manuales y crecen los no manuales o intelectuales. Y, dentro de aquellos, decrecen asimismo los más penosos o peligrosos. La proporción de trabajadores de más edad en trabajos físicos debería seguir disminuyendo.La esperanza de vida, el estado de la salud y el ciclo laboral o de vida activa han cambiado de tal manera que configuran un verdadero salto ontológico.

Muy estrechamente relacionado con los prejuicios está el de la pérdida de plasticidad mental o intelectual, el anquilosamiento de las ideas y el rechazo a lo nuevo o a lo distinto, que serían compañeros inseparables de la persona de edad. Como en todo lo demás, no es posible la generalización.

Cómo encarar el problema 1) Reconocer la contribución social, cultural, económica y política de las personas de edad.

2) Ofrecer incentivos financieros para las empresas o sectores que contraten a estas personas.

3) Desarrollar políticas laborales más eficaces (tiempo parcial, jubilación gradual, empleo por cuenta propia.

4) Prohibir la publicación de avisos solicitando empleados discriminando edad (y, por supuesto, otras discriminaciones como género, aspecto físico, preferencias religiosas o políticas, etc.).

5) Trabajar junto a las cámaras empresarias, para sensibilizar a sus responsables y concienciar que la edad no es una barrera que impida el desarrollo de las tareas.

6) Promover entre los empleadores actitudes favorables a la capacidad productiva de los trabajadores de edad.

7) Comprometer a los sindicatos trabajando con los responsables de recursos humanos para alcanzar niveles de ocupación.

8) Adoptar políticas para ampliar las posibilidades de empleo, como nuevas modalidades de trabajo basadas en la jubilación flexible, los entornos laborables adaptables y la rehabilitación.

9) Promover políticas de igualdad para que las mujeres tengan idénticas posibilidades que los hombres en el mercado laboral.

10) Adaptar la carga de trabajo mejorando las condiciones de trabajo y las medidas de higiene y seguridad a las necesidades de los trabajadores de más edad.

11) Considerar como “violencia laboral” a la discriminación laboral por edad a mayores de 45 años.

Con estas recomendaciones la ASOCIACIÓN 50 A 60 interesó a los legisladores y encaramos la presentación de un proyecto de ley que ya fue presentado en la Mesa de Entradas bajo el No. D-4008-10 donde el único requisito exigible a las personas para el desempeño de actividades, profesiones u oficios, es la aptitud, competencias y talentos requeridos para el ejercicio del cargo. Para leer el proyecto: http://www1.hcdn.gov.ar/proyxml/expediente.asp?fundamentos=si&numexp=4008-D-2010 Conforme a nuestro lema en defensa de los adultos mayores, el primer paso está dado. Ahora habrá que esperar el tratamiento, pero mientras tanto queremos comprometer la participación de todos ustedes y ejerciendo nuestro derecho ciudadano les pedimos juntar firmas apoyando el proyecto. Alicia Gaitán
Presidenta
ASOCIACIÓN 50 A 60
www.asociacion50a60.org.ar
 



14/06/2010

Cómo convivir mejor con personas mayores

 

Nunca es sencillo asomarse a temas que nos dan temor. Habitualmente optamos por mecanismos y medios más o menos conscientes o inconscientes, para evitarlos, negarlos, esconderlos, minimizarlos o aún ridiculizarlos.

Para nuestra cultura, verdaderamente gerofóbica, la vejez y los viejos forman parte de ese conjunto de temidos que preferimos evitar. Para ello se aducen argumentos que casi nunca alcanzan como para justificar esa precavida distancia respecto de lo temido.

Habría que revisar esa actitud… Los censos nos dan idea de la cantidad de ancianos que viven en nuestro medio. El mundo envejece. Según la última Encuesta Nacional de Hogares, en nuestra ciudad de Buenos Aires hay más mayores de 60 años (23%) que menores de 14 años (16%) Aquella “pirámide poblacional” que usaban los demógrafos para graficar una sociedad equilibrada se ha ido invirtiendo –silenciosa pero progresivamente– y hoy nos encontramos que, sin alternativas, debemos convivir con “lo temido”.

En virtud de tomar conciencia de la magnitud de esta franja poblacional, últimamente se habla mucho de los viejos; pero, claro, lo único que se muestra de ellos son las caras desencajadas de los manifestantes solicitando un aumento de los haberes previsionales, la hostilidad que acompaña a veces algunos de esos reclamos, la circunstancia de ser víctimas indefensas de asaltos brutales, la vida de carencias a la que son obligados… Es decir, se habla mucho pero, ¿cómo se habla? Siempre de la misma manera, buscando movilizar la compasión, la piedad humillante. Mostrando la edad como la antesala del infierno o el infierno mismo.

No nos damos cuenta de que cuando hablamos de ellos en realidad estamos hablando de nuestros viejos, de nosotros mismos, más cerca o más lejos de serlo pero, indefectiblemente, en tránsito.

En una actitud rebelde, si se quiere transgresora, deberíamos trabajar para modificar los prejuicios sobre cómo se vive cuando uno supera la barrera de los 60 años. Deberíamos desmitificar la vejez, no sólo para hacer justicia con los viejos que ya lo son, sino para no asustar ni conflictuar a aquellos que se van acercando a esta edad. Porque solo hay dos caminos: morirse joven o llegar a viejo. Y es más lamentable morirse joven que llegar a la vejez.

Alguien dijo alguna vez que quien no descubre el sentido de una edad (cualquiera de ellas) se ve condenado a vivir lo peor de esa edad, a sufrirla. Vale para todas las edades, no sólo la vejez. ¿Estamos dispuestos a descubrirlo? ¿Colaboramos con los viejos para que lo descubran? Esa es una responsabilidad de todos. Aquí, algunos consejos para tener en cuenta al momento de encarar la convivencia con personas mayores:

1- INTIMIDAD: las personas mayores tienen pudor. Como cualquiera de nosotros. Respetar su intimidad es respetarlos como personas.

2- CULTURA: las personas mayores tienen hábitos idiosincrásicos, culturales, que le significan identidad. Debemos respetarles sus costumbres como por ejemplo, ir a misa, escuchar tal tipo de música, gustar de su programa de televisión, tener estampitas en su mesa de luz, etc. No respetar su cultura personal es una forma de violencia y maltrato.

3- PERTENENCIA: todo ser humano necesita sentirse “siendo de alguien”, necesita “pertenecer”. El abandono no es “dónde vive el anciano” sino una actitud respecto de él. Cuando no lo hacemos partícipe de la vida familiar, cuando lo dejamos afuera de la vida familiar, lo estamos abandonando. Esta también es una forma de maltrato.

4- PARTICIPACIÓN: la pertenencia debe ser participativa, es decir, activa. No es solamente un estar-con-los-otros sino un ser-con-los-otros. Sentir que hay algo que aún puedo hacer, compartir, es de importancia fundamental para la persona mayor. Permitirle espacios para aprender algo nuevo, continuar desarrollando intereses o hobbies, asumir trabajos que pueda realizar, actividades domésticas, responsabilidades cotidianas, también promueve calidad de vida.

5- INTERGENERACIONALIDAD: las personas mayores necesitan el contacto intergeneracional. En realidad, todos lo necesitamos. La vida familiar es un ámbito de crecimiento, entre otras cosas, porque nos permite la riqueza de ese contacto. Es un beneficio para abuelos y nietos, jóvenes y mayores. Es un factor dador de salud desde la familia. Debemos propiciar formas de intercambio intergeneracional.

6- ESCUCHA: las personas mayores tienen muchas cosas para dar. Experiencia acreditada en tantos años de vida. Historias que dan testimonio de la historia familiar, la tradición. Necesitan transmitirlo y la familia necesita recibirlo.

7- PROMOVERLOS, NO SOBREPROTEGERLOS: la familia debe tratar de evitar caer en sobreprotecciones que terminan siendo invalidantes. Asimismo evitar las actitudes autoinvalidantes que muchos mayores asumen, cuando no hay motivos para las mismas.

8- SER MAYOR SIGNIFICA SEGUIR SIENDO: por sumar años uno no deja de ser el que es. Es decir, si una señora ha sido muy coqueta toda su vida, por ser mayor, no deja de serlo. Aún cuando esté en cama, en un geriátrico o en silla de ruedas, sigamos permitiéndole maquillarse, arreglarse el cabello, regalémosle aros, etc. Siguen siendo las mismas mujeres y hombres que fueron siempre. Ni los años ni la enfermedad significa que “ya no son”, y aún cuando ante nosotros haya cambiado su imagen, son los mismos.

9- COMPRENDER, NO ENTENDER: los vínculos se sostienen por la comprensión, no por el entendimiento. Es decir, no hace falta entenderlo al otro para comprenderlo. La lógica del mayor muchas veces no es entendida por la lógica del menor. Los hijos muchas veces no entienden las razones de sus padres mayores. Podemos no entenderlos, pero no podemos dejar de comprender sus emociones, sus sentimientos y sus necesidades.

10- COMPARTIRLO TODO: La situación de convivencia siempre es compleja. El mito es que lo difícil es convivir con ancianos cuando en realidad, toda convivencia es compleja. Una de las claves para lograrlo es compartirlo todo, es decir, lo que hay y lo que se carece. Cuando en un vínculo uno está muy bien a costa de que el otro esté muy mal, no sirve. Convivamos con los mayores, nunca desvivirse por ellos. Busquemos una situación que signifique para todos, la mejor situación posible. La mejor, no menos, posible, no más. Dejar de vivir mi vida para cuidarlo a papá o mamá, no sirve ni para uno ni para el otro. Desarrollemos creativamente formas de convivencia que comparta lo que hay y lo que no hay.

Fuente: Claudio García Pintos,
doctor en psicología
www.entremujeres.com



12/06/2010

Entrevista a Mirta Tundis

En el marco del Bicentenario, ¿cómo ve a la población adulta mayor hoy en comparación con la de décadas atrás en cuanto a sus actividades, derechos y costumbres?

Lo que vemos es que esta generación de adultos mayores se involucra más con actividades que antes estaban muy sectorizadas. Allá por los años 80, los centros de jubilados eran muy nuevitos prácticamente, muy barriales, la reunión era tomar la tertulia de la época del Bicentenario. En realidad, se reunían para no estar solos, para poder charlar y tener companía, la que no tenían en sus casas.

Hoy, los Centros de Jubilados están organizados, hasta diría como empresas, porque organizan actividades, viajes, bailes para tener más recursos, para agrandar más su espacio, para poder hacer viajes al interior y exterior. Lo cierto es que están más insertados en la sociedad y quieren involucrarse, participar.

Antes no se veía tanta participación, antes era la reunión, dialogar y sentirse acompañados entre grupos. Esta generación de adultos mayores quiere ingresar en lo que es la tecnología; veo que cada vez son más los adultos mayores que tienen computadora y hasta internet, que juegan con sus nietos. Se involucran mucho más, esa es la gran diferencia.

¿Qué opinión le merece el alto porcentaje de adultos mayores con los que cuenta nuestra Ciudad? ¿Piensa que una metrópolis como Buenos Aires puede revertir o aumentar estos porcentajes; y cómo impactaría en nuestra sociedad?

En realidad, en el mundo estamos teniendo población envejecida. Ya no se habla solamente en los países latinoamericanos, uno lo puede ver cuando habla con expertos. Por ejemplo, en Europa la expectativa de vida ya no es más 70 años, están hablando de una expectativa de vida de 80 años de edad. Eso nos demuestra que hay una población muy envejecida, y mucho más la podemos observar en la Ciudad de Buenos Aires. Quizás el que no tiene acceso a encuestas y estadísticas, la puede hacer cuando camina por una Avenida y ve en varios Bancos la gran cantidad de adultos mayores que van a cobrar. O si hace un breve recuento en las pocas cuadras alrededor del lugar donde vive, también puede evaluar la cantidad de adultos mayores que tenemos.

Creo que todos los municipios así como la Ciudad de Buenos Aires tienen que ir reacondicionándose. Vemos que hay muchos adultos que no tienen vivienda donde alojarse, yo creo que se tienen que armar políticas sociales y de vivienda con tales fines; es algo que yo vengo planteando para el adulto mayor hace tiempo porque en Capital Federal son muchos los que alquilan o que dependen de terceros o están en un geriátrico.
Por otra parte, reconozco que hay muchas políticas sociales, desde subsidios para este tema como para viajes, pero me refiero a que sería necesario realizar políticas con mayor carácter institucional.

Según su parecer, ¿cuál sería la asignatura pendiente a tratar por parte de la sociedad para con nuestros mayores?

Tenemos que tomar conciencia del lugar que debe ocupar el adulto mayor y respetarlo como tal. Yo sé que a determinada edad, quizás muchos dicen que no tienen paciencia y se enojan por nada. Lo que pasa es que están enojados por toda la situación: haber trabajado toda su vida, cobrar un sueldo de 890 pesos (el 75% del universo de los jubilados cobra esta cifra), lidiar con todas sus necesidades muchas veces solos, pelear por un turno para que lo atienda un médico, ir a los hospitales y que le den turnos a 20 o 30 días y en realidad no se le facilitan demasiado las cosas.

Creo que la sociedad íntegra -desde lo institucional y desde cada uno- debería darle una respuesta. Porque, en definitiva, van a ser las respuestas que nosotros obtendremos el día de mañana. Hoy por hoy no puede ser que en plena era de la cibernética un jubilado o un adulto mayor tenga que ir a una clínica o a un hospital personalmente para pedir un turno. Debería haber un teléfono o e-mail para que, como cualquier ciudadano común que tiene una obra social, pueda solicitar un turno telefónicamente.

Porque veo que la queja absoluta del adulto mayor pasa porque tiene que viajar para pedir un turno, tiene que viajar para hacerse atender, para ir a cobrar o para hacer determinados trámites y cambios y de lo que justamente la mayoría no dispone es de dinero. Por ejemplo, no entiendo por qué en los colectivos todavía no hay una tarifa reducida para jubilados. En la gran ciudad sí pueden viajar con subtes en determinados horarios (que también es discriminación, aunque entiendo que hay determinados horarios en los que viaja muchísima gente y quizás pueden lastimarse, pero eso lo debería elegir cada uno).

Yo le digo a la gente, a los ciudadanos y a los funcionarios: piensen que lo que ahora se está haciendo para el adulto mayor, es lo que vamos a recibir nosotros el día de manana. ¿Qué es lo que no queremos? Es lo que tenemos que hacer para el jubilado o para el adulto mayor en sí. Concluyendo creo que pasa por respetarlos, escucharlos, reconocerlos, como se hacía antes, dedicarles tiempo, por ejemplo, con algo tan simple como brindarles el asiento en un colectivo como cortesía y no como persona inferior.

Volver al pasado en cuanto a darles el lugar que se merecen, ser la columna vertebral de la familia, de la sociedad, no hacerles sentir muchas veces que son viejos, que ya no son productivos. La pasividad es el logro del descanso después de haber trabajado toda una vida, no la de quietud o incapacidad de seguir haciendo cosas, ya que ellos son muy activos y participativos, si tienen el lugar y la oportunidad.

  Se hace mucho por la niñez y bienvenido sea porque son el futuro ¿pero los adultos mayores, entonces qué son? ¿El pasado? No, son el pasado, el presente y siguen siendo el futuro y hay que tratarlos bien y respetarlos por eso.

Con el propósito de alcanzar una vejez activa y dinámica, ¿qué acciones y/o actividades le recomendaría realizar a nuestros lectores?

Muchas actividades físicas, caminatas, todo lo que tenga que ver con el trato con el prójimo, no estar encerrados en la casa esperando la nada, ya que esto les va a hacer que tomen menos medicamentos. Sobre todo, las actividades físicas evitan la enfermedad y leer mucho previene el tema del Alzheimer, entonces, agilizar la mente es bueno. No quedarse en la casa a mirar televisión, porque es donde se deprimen, sino salir y ver el sol.

Esto está totalmente comprobado: aquel adulto mayor que realiza actividades físicas, que participa, que viaja mucho es el que mejor envejece. Por ello, es muy importante que a nivel nacional cuenten con propuestas de turismo, hoy las hay pero muy sectorizadas. Un adulto mayor que viaja, es un adulto mayor feliz, que no trae problemas a la casa y esto es todo un círculo: el adulto mayor que es feliz, no se enferma, no genera problemas a su familia y es lo que no quiere tener la familia: problemas. ¿Por qué? porque ya tiene todos los problemas diarios. Así que a ocuparse del adulto mayor, porque esto trae soluciones también a todo el resto de la familia.

Fuente
Subsecretaría de Tercera Edad,
Ministerio de Desarrollo Social,
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Boletín de Noticias 50 – 60 nº 36   www.asociación50–60.org.ar  



12/06/2010

Piden equiparación con los activos

Aseguran que Anses tiene fondos para llevar la jubilación a $ 1.600 El ombusdman de la Tercera Edad de la ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, le dijo a Cadena 3 que se debe hacer “una reforma estructural del sistema jubilatorio”. 

El ombusdman de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires y Defensor del Pueblo de la Tercera Edad de Iberoamérica, Eugenio Semino, aseguró que la jubilación mínima debe pasar de los actuales 895 pesos a 1.600 pesos. En diálogo con Cadena 3 destacó que actualmente en la Argentina “cuatro millones de jubilados subsisten con un haber mínimo de 895 pesos”. 

Además de quienes cobran el beneficio mínimo, está el otro universo de 1,2 millones de jubilados, que ingresaron al sistema a través de una moratoria y que reciben en el bolsillo entre 500 y 600 pesos. “Lo cierto que ante este panorama y ante reclamos que se vinieron sucediendo desde hace mucho tiempo, nosotros desde la Defensoría pedimos la equiparación del haber jubilatorio al de un trabajador en actividad y esto es 1.600 pesos”, destacó y recordó que llevar subir el beneficio mínimo “se basa en un principio constitucional”.  

El Defensor de la Tercera Edad aseguró que Anses tiene plata para mejorar las jubilaciones mínimas.  “Si Anses tiene los 147 mil millones de pesos, que es el fondo que declara, se podría llevar esta recomposición mínima”, destacó. Semino también consideró que además de mejorar el beneficio a más de cuatro millones de jubilados que intentan salir a flote, es necesario “una reforma estructural del sistema”. Informe de Fernando Genesir.Nota de Clarín 25/05/2010  



17/12/2009

La Anses pagará todas la jubilaciones en mes corriente

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) informó que los jubilados y pensionados del ex régimen de capitalización comenzarán a cobrar sus haberes previsionales junto con los beneficiarios del sistema de reparto, a partir de enero de 2010.

De esta manera, percibirán sus haberes en el mes en curso, de acuerdo al monto de la jubilación o pensión y según la terminación del documento de identidad, de acuerdo a lo publicado hoy por el sitio iProfesional.com

A diferencia de los beneficiarios del régimen estatal, a los que desde hace tiempo ANSES resolvió pagarle sus haberes el mes en curso, aquellos que pertenecían a una AFJP cobraban sus haberes a mes vencido.

Pero desde enero de 2010, se unifica el calendario de pagos para todos los jubilados y pensionados nacionales, luego de haberse completado la tarea de reordenamiento administrativo que conlleva la unificación del sistema.

Como resultado de esta medida, los 429.000 jubilados y pensionados cobrarán los haberes de diciembre, por última vez, a mes vencido, en enero de 2010. Durante ese mes, además, cobrarán la jubilación de enero, unificándose los ex beneficiarios de las AFJP al calendario del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA)
Nacho Gaffuri / MDZ
16 de Diciembre de 2009



28/10/2009

¿Por qué nos obligan a jubilarnos?

Puede parecer una pregunta “naif”, pero me sale del alma.
¿Por qué al cumplir determinada edad debemos jubilarnos?
Acepto que hay una ley que nos obliga. ¿Pero es natural?

¿Por qué no puedo decidir yo cuando quiero?
Y hacerlo cuando siento que mi mente o mi físico ya no me permiten continuar mi vida laboral.

Si se trata de mi físico, seguramente yo pueda darme cuenta que mi organismo necesita una vida sin ajetreos. Si se trata de mi mente, y algo está fallando en ella, mi familia o amigos, seguramente me inducirán a iniciar mis vacaciones laborales.

Pero si todo anda bien, si siento que sigo produciendo, si continúo activo, si le sigo siendo útil a los que me rodean, si puedo aportar ideas constructivas, y si me hace feliz seguir en actividad, ¿por qué debo jubilarme obligatoriamente?

Un grupo de personas: alrededor de 350 entre diputados y senadores, aprueban leyes que determinan lo que millones de ciudadanos debemos hacer. Y está bien que así sea. Y me alegra que la democracia exista de esta manera. Pero, ¿por qué deciden ellos la edad de mi retiro laboral?¿Cómo saben si puedo seguir o no?

La ciencia médica y otros factores están alargando la vida del ser humano. En algunos países más, en otros menos. Cada individuo tiene la posibilidad de seguir produciendo y aportando a la sociedad hasta que, como dije antes, la mente o el físico se lo impidan.¿No habría que debatir sobre éste tema?

Julián Bautista
Comisión Directiva Asociación 50 a 60



27/10/2009

La Cámara extendió el criterio del “caso Badaro”

Se ordenó que el ajuste por un índice salarial llegue hasta febrero de 2009.
 
La Sala II de la Cámara Federal de la Seguridad Social ordenó a la ANSeS que incremente el haber mensual del jubilado Ángel Berón por el período que va de enero de 2007 a febrero 2009 por la variación de los salarios. Así, los jueces de Cámara -Norma Dorado y Luis Herrero- extendieron el criterio fijado por la Corte Suprema en el caso Badaro, que sólo comprende el período enero 2002-diciembre 2006.

Si bien la sentencia beneficia solo a quien hizo el reclamo, sienta precedente para otros casos similares. Resta saber si la ANSeS apelará o no el fallo.

En el fallo Badaro, el Alto Tribunal dispuso subir un 88,6% las jubilaciones entre enero de 2002 y diciembre de 2006 de acuerdo al índice de variación salarial. En ese lapso los jubilados con el haber mínimo recibieron varios incrementos, pero los que ganaban más de $ 1.000 recibieron solo un 11%. Así, por la Justicia con el fallo Badaro, la jubilación de los que hicieron ese reclamo tuvo un incremento del 70%.

En la sentencia, a su vez, la Corte Suprema exhortó al Poder Ejecutivo y Legislativo a que resolvieran el tema de la movilidad. Recién el año pasado, a instancias del Gobierno, el Congreso aprobó una ley de movilidad que entró a regir en marzo de 2009.

El jubilado Berón obtuvo en primera instancia un fallo similar al de Badaro, pero apeló la sentencia por el límite de diciembre de 2006 y reclamó que le aplicaran el mismo ajuste salarial por los meses posteriores. Ahora, con fecha 14 de agosto, la Sala II de la Cámara de la Seguridad Social le dio la razón al reclamo y ordenó que le ajusten el haber también por la variación de los salarios “desde enero de 2007 y hasta la fecha de entrada del mecanismo de ajuste previsto en la ley 26.417″ (ley de movilidad que arrancó en de marzo), deduciendo los aumentos que pudo haber percibido en ese período.

Entre enero 2007 y febrero 2009 los salarios en la medición del INDEC subieron un 53,45% cuando en esos 26 meses la ANSeS otorgó varios aumentos que sumaron un incremento de las jubilaciones del 46,9%. La diferencia implica una mejora para Berón del 4,5%.

Con este fallo, la Sala II de la Cámara de la Seguridad Social reconoce en total entre enero 2002 y febrero de 2009 una mejora en las jubilaciones del 189,4%, en coincidencia con el índice salarial del INDEC. En tanto, los que ganaban más de $ 1.000 recibieron aumentos por el 63%. Así quien ganaba $ 1.000 en diciembre de 2001, con los fallos de la Justicia ahora debería cobrar $ 2.894 contra $ 1.630 pesos que está percibiendo: equivale a una suba del 77,5% sobre el haber actual.

De los miles de juicios que están en los Tribunales, el principal reclamo es que se aplique la doctrina Badaro que ahora, con este fallo de Cámara, tiene un alargue con un incremento adicional a favor del jubilado.
Por: Ismael Bermúdez
Clarín 22.08.09



27/10/2009

Día de los Abuelos

El Movimiento Familiar Cristiano (MFC) recuerda que el 26 de julio la Iglesia celebra la memoria de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, por lo cual la Conferencia Episcopal Argentina, a través del Área de Adultos Mayores del Secretariado Nacional, propone que se vaya imponiendo la costumbre de celebrar y homenajear en este día a los abuelos y abuelas.

     La iniciativa tiene como objetivo, explica el organismo, “reconocer el valor de la presencia de los abuelos en las familias”.

     El MFC sugiere en este sentido promover en las diócesis,  en las familias, parroquias, escuelas e instituciones, la celebración del Día de los Abuelos.

    Tras señalar que “dejamos a la creatividad de las comunidades los modos de realizar la celebración”, ofrece un guión para la celebración de la Eucaristía y un modelo de oración, que “por la experiencia fue muy bien recibido”.

     Qué dice el Papa

     En 2008, en el marco de la XVIII Asamblea Plenaria del Consejo Pontificio para la Familia, para tratar el tema: “Los abuelos: su testimonio y presencia en la familia”, el papa Benedicto XVI agradeció que se haya aceptado su propuesta para que “bajo ningún concepto sean excluídos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatar a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe”.

     Tras poner de relieve que la Iglesia siempre reconoció “la gran riqueza de los abuelos desde el punto de vista humano y social, religioso y espiritual”, el Pontífice recordó que “en el pasado, los abuelos tenían un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia. Incluso cuando la edad avanzaba, seguían estando presentes con sus hijos, con los nietos y quizá con los bisnietos, dando un testimonio vivo de atención, de sacrificio y de entrega cotidiana sin reservas”.

     El Papa afirmó que “los profundos cambios en la vida de las familias debido a la evolución económica y social, algunos ancianos se dan cuenta de que son un peso para la familia y prefieren vivir solos o en asilos, con todas las consecuencias que conllevan estas decisiones”.

     Asimismo, pidió que “los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad, que continúen siendo testigos de unidad, de valores fundados en la fidelidad a un único amor que genera la fe y la alegría de vivir. Los llamados nuevos modelos de familia y el relativismo reinante – añadió – han debilitado estos valores fundamentales del núcleo familiar”.

     “Para afrontar la crisis de la familia, ¿no se podría partir precisamente de la presencia y del testimonio de aquellos – los abuelos – que cuentan con una mayor firmeza de valores y de proyectos? No se puede proyectar el futuro sin retornar a un pasado rico de experiencias significativas y de puntos de referencia espiritual y moral”.

     Estos conceptos vertidos por el Santo Padre y la decisión del Consejo Pontificio para la Familia de abordar este tema, fundamentan la necesidad de dar un lugar preferencial a la figura de los abuelos en la Pastoral Familiar.

Informes: mfcarg@infovia.com.ar .+

Buenos Aires, 30 Jun. 09 (AICA)
 



27/10/2009

El exaltar “lo joven” trajo la desvalorización del anciano

   Monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal Chilena (CECH), llamó a cambiar la imagen estereotipada que se tiene de los ancianos por una que sea real en la que se rescate el valor de los adultos mayores en medio de una sociedad que exalta “lo joven”.

     “A partir de la época moderna, comenzó a exaltarse lo joven, una cierta forma de belleza y la productividad eficaz, provocando un cambio en la forma de considerar la edad avanzada y, en muchos casos, suscitando una forma de maltrato psicológico: la desvalorización, la marginación y, a veces, hasta el desprecio por los ancianos”, señaló el Prelado durante un seminario con motivo del Día Mundial por el no maltrato a los ancianos.

     En su discurso, el Prelado denunció “un sustrato cultural que favorece el maltrato y el abuso de los ancianos”, como la creencia de que éxito es ganar más dinero y tener prestigio, menospreciando y considerando a los ancianos no válidos en esa competencia. “Una sociedad hecha para el consumo masivo, centrada en el lucro de los negocios, deja fuera de ella a quienes no son activos consumidores”, expresó.

     Asimismo, advirtió que en una sociedad “donde la violencia ocupa un lugar central en las relaciones interpersonales”, quedan marginados los débiles: ancianos, mujeres, niños.

     El presidente de la CECH señaló que el censo de 2002 indica que un 11,4% de los chilenos son adultos mayores, de los cuales el 70% son “autovalentes”, el 26% “semivalentes” y sólo el 4% son dependientes. “Es decir, estamos hablando de un segmento de población activa y en condiciones de seguir aportando a la sociedad”, afirmó.

     Por ello, pidió cambiar la imagen que se tiene de los ancianos “por otra más realista, menos estereotipada, menos marcada por actitudes poco respetuosas como son el paternalismo o el asistencialismo”.

     Finalmente, llamó a “asumir que lo propio de la vida es el envejecimiento y que la vejez es un período caracterizado por lo que cada uno ha vivido en su desarrollo personal, cada uno lo ha construido con las decisiones y los pasos que ha ido dando durante su vida”.+

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