• En el marco del Bicentenario, ¿cómo ve a la población adulta mayor hoy en comparación con la de décadas atrás en cuanto a sus actividades, derechos y costumbres?
Lo que vemos es que esta generación de adultos mayores se involucra más con actividades que antes estaban muy sectorizadas. Allá por los años 80, los centros de jubilados eran muy nuevitos prácticamente, muy barriales, la reunión era tomar la tertulia de la época del Bicentenario. En realidad, se reunían para no estar solos, para poder charlar y tener companía, la que no tenían en sus casas.
Hoy, los Centros de Jubilados están organizados, hasta diría como empresas, porque organizan actividades, viajes, bailes para tener más recursos, para agrandar más su espacio, para poder hacer viajes al interior y exterior. Lo cierto es que están más insertados en la sociedad y quieren involucrarse, participar.
Antes no se veía tanta participación, antes era la reunión, dialogar y sentirse acompañados entre grupos. Esta generación de adultos mayores quiere ingresar en lo que es la tecnología; veo que cada vez son más los adultos mayores que tienen computadora y hasta internet, que juegan con sus nietos. Se involucran mucho más, esa es la gran diferencia.
• ¿Qué opinión le merece el alto porcentaje de adultos mayores con los que cuenta nuestra Ciudad? ¿Piensa que una metrópolis como Buenos Aires puede revertir o aumentar estos porcentajes; y cómo impactaría en nuestra sociedad?
En realidad, en el mundo estamos teniendo población envejecida. Ya no se habla solamente en los países latinoamericanos, uno lo puede ver cuando habla con expertos. Por ejemplo, en Europa la expectativa de vida ya no es más 70 años, están hablando de una expectativa de vida de 80 años de edad. Eso nos demuestra que hay una población muy envejecida, y mucho más la podemos observar en la Ciudad de Buenos Aires. Quizás el que no tiene acceso a encuestas y estadísticas, la puede hacer cuando camina por una Avenida y ve en varios Bancos la gran cantidad de adultos mayores que van a cobrar. O si hace un breve recuento en las pocas cuadras alrededor del lugar donde vive, también puede evaluar la cantidad de adultos mayores que tenemos.
Creo que todos los municipios así como la Ciudad de Buenos Aires tienen que ir reacondicionándose. Vemos que hay muchos adultos que no tienen vivienda donde alojarse, yo creo que se tienen que armar políticas sociales y de vivienda con tales fines; es algo que yo vengo planteando para el adulto mayor hace tiempo porque en Capital Federal son muchos los que alquilan o que dependen de terceros o están en un geriátrico.
Por otra parte, reconozco que hay muchas políticas sociales, desde subsidios para este tema como para viajes, pero me refiero a que sería necesario realizar políticas con mayor carácter institucional.
• Según su parecer, ¿cuál sería la asignatura pendiente a tratar por parte de la sociedad para con nuestros mayores?
Tenemos que tomar conciencia del lugar que debe ocupar el adulto mayor y respetarlo como tal. Yo sé que a determinada edad, quizás muchos dicen que no tienen paciencia y se enojan por nada. Lo que pasa es que están enojados por toda la situación: haber trabajado toda su vida, cobrar un sueldo de 890 pesos (el 75% del universo de los jubilados cobra esta cifra), lidiar con todas sus necesidades muchas veces solos, pelear por un turno para que lo atienda un médico, ir a los hospitales y que le den turnos a 20 o 30 días y en realidad no se le facilitan demasiado las cosas.
Creo que la sociedad íntegra -desde lo institucional y desde cada uno- debería darle una respuesta. Porque, en definitiva, van a ser las respuestas que nosotros obtendremos el día de mañana. Hoy por hoy no puede ser que en plena era de la cibernética un jubilado o un adulto mayor tenga que ir a una clínica o a un hospital personalmente para pedir un turno. Debería haber un teléfono o e-mail para que, como cualquier ciudadano común que tiene una obra social, pueda solicitar un turno telefónicamente.
Porque veo que la queja absoluta del adulto mayor pasa porque tiene que viajar para pedir un turno, tiene que viajar para hacerse atender, para ir a cobrar o para hacer determinados trámites y cambios y de lo que justamente la mayoría no dispone es de dinero. Por ejemplo, no entiendo por qué en los colectivos todavía no hay una tarifa reducida para jubilados. En la gran ciudad sí pueden viajar con subtes en determinados horarios (que también es discriminación, aunque entiendo que hay determinados horarios en los que viaja muchísima gente y quizás pueden lastimarse, pero eso lo debería elegir cada uno).
Yo le digo a la gente, a los ciudadanos y a los funcionarios: piensen que lo que ahora se está haciendo para el adulto mayor, es lo que vamos a recibir nosotros el día de manana. ¿Qué es lo que no queremos? Es lo que tenemos que hacer para el jubilado o para el adulto mayor en sí. Concluyendo creo que pasa por respetarlos, escucharlos, reconocerlos, como se hacía antes, dedicarles tiempo, por ejemplo, con algo tan simple como brindarles el asiento en un colectivo como cortesía y no como persona inferior.
Volver al pasado en cuanto a darles el lugar que se merecen, ser la columna vertebral de la familia, de la sociedad, no hacerles sentir muchas veces que son viejos, que ya no son productivos. La pasividad es el logro del descanso después de haber trabajado toda una vida, no la de quietud o incapacidad de seguir haciendo cosas, ya que ellos son muy activos y participativos, si tienen el lugar y la oportunidad.
Se hace mucho por la niñez y bienvenido sea porque son el futuro ¿pero los adultos mayores, entonces qué son? ¿El pasado? No, son el pasado, el presente y siguen siendo el futuro y hay que tratarlos bien y respetarlos por eso.
• Con el propósito de alcanzar una vejez activa y dinámica, ¿qué acciones y/o actividades le recomendaría realizar a nuestros lectores?
Muchas actividades físicas, caminatas, todo lo que tenga que ver con el trato con el prójimo, no estar encerrados en la casa esperando la nada, ya que esto les va a hacer que tomen menos medicamentos. Sobre todo, las actividades físicas evitan la enfermedad y leer mucho previene el tema del Alzheimer, entonces, agilizar la mente es bueno. No quedarse en la casa a mirar televisión, porque es donde se deprimen, sino salir y ver el sol.
Esto está totalmente comprobado: aquel adulto mayor que realiza actividades físicas, que participa, que viaja mucho es el que mejor envejece. Por ello, es muy importante que a nivel nacional cuenten con propuestas de turismo, hoy las hay pero muy sectorizadas. Un adulto mayor que viaja, es un adulto mayor feliz, que no trae problemas a la casa y esto es todo un círculo: el adulto mayor que es feliz, no se enferma, no genera problemas a su familia y es lo que no quiere tener la familia: problemas. ¿Por qué? porque ya tiene todos los problemas diarios. Así que a ocuparse del adulto mayor, porque esto trae soluciones también a todo el resto de la familia.
Fuente
Subsecretaría de Tercera Edad,
Ministerio de Desarrollo Social,
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Boletín de Noticias 50 – 60 nº 36 www.asociación50–60.org.ar